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Antioquía, nuevo centro cristiano

La conversión del oficial romano Cornelio y su familia, establece un precedente. Con la fundación de una comunidad en Antioquía de Siria, se materializa la difusión del Evangelio entre los paganos. Este nuevo centro cristiano es un lugar dinámico que irradiará el movimiento misionero en el mundo griego y pagano. 

Paulatinamente, los dirigentes y líderes cristianos se desplazarán desde Jerusalén hacia Antioquía.  Aquí, poco a poco, el cristianismo va definiendo su propia identidad, separándose del judaísmo oficial.

Pero Antioquía necesitaba una confirmación por parte de la Iglesia madre de Jerusalén, que para ello envía a Bernabé, quien al gozar de mucha estimación por parte de los apóstoles, será el puente perfecto.  Bernabé es pues, el encargado de afianzar los lazos entre Jerusalén y Antioquía.

El trabajo misionero fue en aumento y Bernabé busca a Pablo en Tarso, donde se había refugiado después del segundo atentado. Este viaje de Pablo a Antioquía fue la circunstancia que le reveló todo el horizonte de su futura actividad misionera con los paganos.

Lucas destaca los lazos de comunión y solidaridad entre los cristianos de las comunidades, tanto en lo económico como en lo profético: desde Jerusalén van a Antioquía predicadores –profetas y de Antioquía se remite a Jerusalén el producto de una colecta para ayudar a los hermanos pobres de las comunidades de Judea. Cada uno da lo que posee, griegos de Antioquía de la clase alta y media se convierten y también comparten sus bienes con los hermanos desposeídos. 

Al haber sido catequizados por Bernabé, quien se tomaba muy en serio el espíritu de compartir, desde muy temprano el movimiento cristiano muestra que la fe tiene profundas repercusiones y consecuencias en el campo político y económico.

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