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Autonomías regionales y cultura

Una de las cuestiones más complejas de la teoría política contemporánea es la reactivación de los nacionalismos con sus múltiples facetas. Un tema que aparentemente estaba inhibido o sepultado tras las experiencias atroces de las dos guerras mundiales del siglo XX, con la vinculación que se estableció entre el nacionalismo exacerbado y el impulso exterminador hacia los otros. Pero a pesar de los nacionalsocialismos y fascismos, existe en la actualidad una renovación de los enfoques nacionalistas de diversos efectos como ideologías y movimientos políticos.
Estaremos de acuerdo que no es lo mismo discutir el nacionalismo étnico catalán dentro del Estado español, que hablar de los estados plurinacionales y multiétnicos y multilingües en Bolivia y Ecuador, y Perú, por ejemplo. Los contextos históricos y el desarrollo económico de las regiones en cada caso son bastante diferentes. En estos países hispanoamericanos los Estados nacionales se fundaron dejando en pie los mecanismos coloniales que consagraban prestigio, propiedad y poder en función del color de piel, del apellido el idioma y el linaje, con un tipo de apartheid político, económico, social y cultural. En Hispanoamérica hablar de regiones y naciones indígenas equivale a hablar de población empobrecida, excluída y marginada culturalmente. En el caso español, las autonomías de Cataluña y Euskadi, se sostienen sobre bases económicas y productivas muy sólidas y con desarrollos de una burguesía regional fuerte y pujante.

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