Variedad

Bienal de arquitectura de Venecia

Después de haber participado en la Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia en 2013 y 2015, la Santa Sede está presente este año por primera vez en la Bienal de Arquitectura de Venecia con un pabellón que se extenderá a lo largo de un pintoresco bosque en la isla de San Giorgio Maggiore. El evento estará abierto al público del 26 de mayo al 25 de noviembre de 2018.

Promovido por el Cardenal Gianfranco Ravasi, coordinado por el Consejo Pontificio de la Cultura, curado por el Prof. Francesco Dal Co y la Dra. Micol Forti, el proyecto se ha inspirado en la “Capilla del Bosque” de Gunnar Asplund construida en 1920 en el cementerio de Estocolmo.

Diez arquitectos de diversa formación y con experiencia probada proponen y construyen diez capillas, valiéndose de las posibilidades que ofrecen diferentes materiales. Al diseñar y construir las capillas, se presta especial atención a proteger y respetar el espacio natural circundante, así como a la posibilidad de reutilizarlas después de la exposición.

Generalmente las capillas se identifican como segmento de un espacio religioso más grande y un ambiente de adoración, como una catedral o iglesia, pero aquí las capillas estarán aisladas y se colocarán en un entorno natural y abstracto: el bosque.

En la presentación del evento realizada el 20 de marzo de 2018 en la Sala de Prensa vaticana, el Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura ofreció algunas ideas y se distribuyó a los presentes un resumen de los proyectos.

“Esta primera participación de la Iglesia católica en la Bienal de Arquitectura de Venecia ocurre durante el pontifica-do del Papa Francisco. En la exhortación apostólica Evangelii gaudium – que fue una especie de manifiesto programático en los comienzos de su ministerio petrino (24 noviembre 2013) – quiso renovar una trayectoria clásica en el cristianismo, la llamada vía pulchritudinis, o sea la belleza como camino religioso, apoyándose en san Agustín según el cual “no amamos sino lo que es bello” (De Musica VI, 13, 38). Concretamente, el Papa exalta “el uso de las artes en su tarea evangelizadora, en continuidad con la riqueza del pasado, pero también en la vastedad de sus múltiples expresiones actuales, en orden a transmitir la fe en un nuevo lenguaje parabólico

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