CatequesisEspiritualidad

El camino de renovación de la Catequesis

Este caminar de la catequesis ha pasado por momentos de crisis, al igual que por momentos de esplendor, recomendamos profundizar en la obra catequética de Pío X, las misiones populares de San Vicente de Paúl en Francia en el siglo XVII, que junto a la congregación que fundó, tomó la misión de  “catequizar, predicar y hacer la confesión general del pobre pueblo cristiano”. Estas fueron una forma extraordinaria de catequesis: evangelización breve, comunitaria, orientada a la conversión.

Y llegando al siglo XX el Concilio Vaticano II (1962), viene a responder a los retos que enfrentó la Iglesia durante varios siglos y, aunque los obispos no elaboran un documento específico sobre la catequesis, quedan muy claras las bases que sostendrán la renovación profunda de la misma. Hemos recuperado el núcleo del mensaje cristiano: Cristo y su misterio pascual, se recupera la Biblia como fuente de la catequesis y se toma conciencia de la historia de la salvación. Hoy no se concibe una catequesis que no sea comunitaria, Cristo céntrica, antropológica o experiencial y liberadora.  Gracias a este momento fuerte en la vida de la Iglesia los catequistas contamos con recursos riquísimos para nuestro servicio, provenientes de las reuniones del episcopado latinoamericano desde 1968 en Medellín hasta 2007 en Aparecida, Brasil.

Al arribar a la época contemporánea, nuestro desafío es que la catequesis sea una acción prioritaria, inserta en la evangelización de nuestro pueblo, sensible a la realidad que enfrentan las personas. Renovar la catequesis es orientar nuestra acción a hacer descubrir y acoger, a la luz de las experiencias bíblicas, el mensaje que Dios dirige al hombre desde la vida. Sólo si el mensaje aparece trabado en la propia experiencia humana, en un proceso de apropiación de los acontecimientos en el que toda la persona queda implicada, podrá ser realmente buena noticia y transformar la vida.

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