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Con un especial rito, parroquia de Aguadulce reabre sus puertas

Un acto de respeto a Dios, fue lo que presenciaron los feligreses de la iglesia San Juan Bautista de Aguadulce, al asistir a la consagración de su altar y primera eucaristía, luego de permanecer 11 meses cerrada, por remodelación.

“Hemos querido hacer del templo más agradable, más confortable, que sea digno para Dios y que sea también promotor de vida integral para cada uno de los mora-dores, no solamente de Aguadulce, sino de todo el país ” comentó Monseñor Edgardo Cedeño, Obispo de la diócesis.

En medio de la eucaristía, se consagró el altar, el ambón, la sede, y el templo para Dios, para que cada cristiano que entre, también sea bendecido y consagrado al servicio de la vida y de la familia, agregó el Obispo, quien además, invitó a sentir esa iglesia, como casa de Dios, y a la familia de cada uno de los cristianos católicos, tenerlas como casa de acogida, de oración y solidaridad con el que menos tiene.

“El nuevo altar recibió un tratamiento especial”, así lo explicó el Padre Higinio Sánchez, Vicario de la iglesia de Aguadulce y encargado de la liturgia a nivel diocesano, quien comentó que por la reapertura del templo había que bendecir algunos lugares sagrados como la sede o cátedra que se utiliza para presidir las celebraciones, el ambón donde se habla de la Palabra de Dios, y la consagración del altar.

Este tipo de rito es significativo para la Iglesia ya que es el lugar más importante dentro de un templo, por lo que el Obispo es la persona indicada para realizarlo.

La consagración se dio por ser un lugar nuevo que tiene que ser bendecido antes de ser utilizado; todos los objetos sagrados como vestiduras u ornamentos tienen que ser bendecidos o consagrados, antes de ser utilizados en el templo.

La consagración del altar se realiza ungiéndolo con el Santo Crisma, después se ilumina el altar y la iglesia, que han permanecido desde el inicio sin iluminar, lo que quiere decir que con la luz se está preparando para la eucaristía.

Al templo se le cambió el techo, las lámparas, abanicos y la pintura. En la nave central se cambió todo el piso, el altar se hizo nuevo revestido de mármol; se aprovechó para restaurar algunas imágenes.

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