Espiritualidad

Un corazón limpio y despierto

Seguimos la preparación del corazón, la vida interior de los jóvenes para el encuentro con Cristo en la JMJ 2019. Pedimos a los coordinadores trabajar el lugar de la espiritualidad pura y verdadera del joven: “su corazón”.

Corazón limpio: que deje pureza, transparencia, sinceridad, rectitud, honestidad, fidelidad.

Corazón despierto: que esté atento a lo que hace y a las motivaciones por las que lo hace, que le ayude a saber quién es, dónde está y para qué le ha llamado a la vida.

La pureza de corazón da verdad y autenticidad de lo que hacemos (Mt 5,8). Un corazón sucio y manchado ensucia todo lo que toca y no permite que se disfrute, que se viva el gozo y la alegría que contiene si estuviera purificado. Un corazón limpio deja dignidad y elegancia en todo lo que hace, y estará rodeado de luz y de verdad, y permanece despierto en la vida. Vivir de gustos, de placeres, de dependencias, termina manchando todo de egoísmo, y estropeando toda obra realizada.

El bien y el mal nacen del corazón y cada quien tiene capacidad discernir y escoger lo que hace. Todo lo que existe es obra de Dios, ha salido de sus manos llenas de amor y de ternura, y ha dejado en ellas las huellas de su ser. En todo lo que hagas dale un toque personal, que sienta que ha salido de tus manos, de tu esfuerzo. Haz una preparación personal para esta JMJ digna de Aquél que viene a tu encuentro, ponle amor, y comprométete contigo mismo a preparar tu corazón de forma limpia y despierta.

La Palabra de Dios en tu vida juvenil

Si abres el Evangelio y te adentras con corazón deseoso de encontrar la voz de Dios en él, verás que la vida de Jesús, el eternamente joven, estuvo marcada por trabajos, sacrificios, esfuerzos, de compromisos en el bien de los demás, de tempestades y penas también. Te lo encontrarás cansado, dormido en la barca, y los discípulos solos luchando contra las olas y los vientos. Al final ellos lo llaman, se pone en pie, y en seguida una gran bonanza. Jesús les dice que “no tienen fe”, y ellos preguntan: ¿Quién es este que hasta los vientos le obedecen? (cf Mt 8,23-27; Mc 4,35-41).

Es el Señor, el único Señor de la historia y de la humanidad; y lo es porque es Hijo de Dios, y tiene el poder y la sabiduría. Y ayuda a quien se le acerca con corazón limpio y sencillo. Encontrarás en la fuerza de la fe la forma de salir victorioso en las empresas y acontecimientos de la vida juvenil. Aprende que al que Dios ama pasa por la prueba, y también que la firmeza exige lucha, esfuerzo, trabajo, pedir ayuda y contar con la gracia del Señor.  La Biblia enseña claramente que Dios ama a aquellos que son sus hijos, y “todas las cosas les ayudan a bien” (Rom 8,28).

Escucha los consejos que Dios te da

para tu juventud:

“Disfruta, joven, en tu adolescencia y sé feliz en tu juventud; sigue tus sentimientos, dale alas a tus ilusiones, y ten presente que de todo esto te juzgará Dios. Aleja la tristeza de tu corazón y aparta el sufrimiento de tu cuerpo, porque la adolescencia y la juventud pasan rápidamente. Ten en cuenta a tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 11,9-10; 12,1).

Abre tu corazón a la escucha de Dios. Abre los ojos, se prudente, sé crítico contigo mismo, sobre todo en relación a tus amistades, no te dejes envolver por todo si vez que no es bueno, sé valiente.  Con corazón despierto aprende a distinguir el bien del mal y no esperes ni dejes que decidan por ti. Toma las decisiones que necesitas para madurar en tu juventud. No luches solo, ten en cuenta a los que te aman de verdad y te cuidan. Pide ayuda a tiempo cuando la necesites, y forja tu fe. Todo esto es crecer en la confianza en Jesús, contar con Él, y saber que llevas en tu corazón joven la fuerza y la luz del Espíritu. No dejes que el pecado entre en tu corazón y lo manche. Que la prueba sirva para crecer en el amor a Jesús.

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