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Cuaresma: oración, ayuno, penitencia y arrepentimiento

La Cuaresma inicia con el gesto penitencial de la imposición de las cenizas sobre nuestras frentes para recordarnos que la vida en la tierra es pasajera, y que la definitiva se encuentra en el cielo.
Al respecto, el Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, dirige un mensaje a los fieles recordando, que “es un camino de preparación intensa que nos llama a volver a Dios, a un cambio de vida”.
Como bien expresa el Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, “es el tiempo en que la tradición bíblica cristiana nos propone las prácticas penitenciales de la oración, el ayuno y la penitencia”.
Pero advierte que las prácticas penitenciales carecen de sentido si en nosotros no existe la voluntad firme de querer cambiar porque “hay que saber morir al mal para nacer a una nueva vida”.
Asimismo señala que la Cuaresma es una buena oportunidad para reflexionar sobre nuestra vida, para ver hacia dónde vamos, para analizar nuestras relaciones con la familia y con todos los que nos rodean.
“El arrepentimiento debe ser sincero, nos debe hacer reconocer que los pecados que hemos cometido de “pensamiento, obra y omisión” no los debiéramos cometer más” predicó.
Monseñor José Domingo Ulloa, reitera que Dios sigue siendo rico en bondad y misericordia, y está dispuesto a perdonar y empezar de nuevo” y que eso no podemos olvidarlo.
Que la imposición de la ceniza no sea sólo un rito que se cumple simple y sencillamente, más bien sea la respuesta sincera a esa llamada a la conversión, a volverse a Dios, aconseja el Arzobispo de Panamá. Y agregó que de eso se trata: “recuperar, no sin esfuerzo penitencial, el gusto de encontrarnos “cara a cara” con el Dios vivo, que nos ha revelado Jesucristo.

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