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Defensa de Pablo ante Festo

El gobernador Félix mantuvo el caso de Pablo en suspenso durante dos años. Fé-lix quería quedar bien con los judíos, por lo que dejo a Pablo preso, sabiéndole inocente. Al llegar Festo, el nuevo gobernador, el caso volvió a salir a la luz.

¿Quién era Festo? Según datos históricos, Porcio Festo asumió su puesto como gobernador de Judea en el año 60 DC y trajo un respiro a la región.

Festo subió de Cesarea a Jerusalén. Allí los jefes del sanedrín, creyendo poder engañar a Festo, se presentaron ante él pidiendo que Pablo fuera enjuiciado en Jerusalén. Festo no cayó en la trampa y respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. Los invito a ir con él para que pre-sentaran allá su acusación (Hch 25,4-5).

Los enemigos de Pablo no se habían dado por vencidos en su misión de matarlo, pero no podían hacerlo mientras él estuviera bajo la custodia de los romanos. Por eso pidieron que fuera transferido a Jerusalén, pues preparaban un plan para asesinarle en el camino.

En Cesarea, Festo se sentó en el tribunal y mandó que fuese traído Pablo. Él se defendió, diciendo que no había hecho nada malo, ni contra el orden de Roma ni contra la Ley de Dios.

Luego de escucharlo, se hizo evidente que las acusaciones eran de índole religiosas. Cínicamente, Festo propone que Pablo regrese a Jerusalén, pero éste no aceptó, y como ciudadano romano apeló al César (25,6-11). Festo respondió: “A César has apelado, a César irás”. El problema de Festo era ¿qué iba a enviar por escrito a Roma? pues ante el imperio romano no existía ningún cargo acusatorio.

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