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Diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en A.L.

El Padre Alfredo dedicó parte de su vida a Panamá e hizo contribuciones muy importantes al estudio de la historia de la Iglesia Panameña, como son los dos tomos dedicados al periodo colonial.

Otra contribución mayor a nivel continental ha sido su colaboración en el Diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina, principalmente en su etapa inicial.

El Diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina nace por iniciativa del Consejo Pontificio de Cultura, que convocó en Lima una reunión de representantes de las Conferencias Episcopales de América Latina y del Caribe en los primeros días de julio de 2006 para llevar a cabo el              I Congreso Continental de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina. En representación de la Conferencia Episcopal Panameña asistieron Monseñor Fernando Torres Durán, entonces Presidente de la Academia de Historia Eclesiástica de Panamá, el R. P. Alfredo Morin y Manuelita Núñez Castillero. También participó la Prof. María Rosa de Muñoz, todos miembros de la Academia de Historia Eclesiástica de Panamá.

El encuentro fue un punto de partida para el trabajo que habría de realizarse con los aportes de historiadores  y otros  intelectuales de los diferentes países. Previamente, se había recibido un cuestionario cuyas respuestas fueron contestadas en varias reuniones por algunos miembros de la Academia de Historia Eclesiástica de Panamá.  Estas respuestas, así como otros aportes de historiadores conocidos, delinearon los criterios de selección para conformar las distintas “Voces” del proyecto.

En aquella reunión en la capital peruana y por medio de varias cartas y comunicaciones enviadas previamente a los participantes y a las Conferencias Episcopales, se fueron perfilando cada vez más los objetivos y el método. Se invitaba a presentar aportes que habían de ajustarse a una doble modalidad: informes sobre fondos históricos poco conocidos de archivos y bibliotecas, y obras específicas sobre el asunto. Se recibieron, leyeron y comentaron indicaciones sobre posibles voces para el diccionario y varias comunicaciones que tocaban los más diversos temas.

La idea original se debe al R. P. Javier Magdaleno Cueva, entonces oficial del Dicasterio, encargado de América Latina, la que fue acogida de inmediato y transformada en un proyecto por el R. Padre Bernard Ardura, sacerdote premostratense, quien era entonces secretario del Pontificio Consejo de la Cultura, y sostenido por el entonces Presidente de dicho Dicasterio, el cardenal Paul Poupard. El proyecto fue continuado por el actual Presidente Cardenal Gianfranco Ravasi.

El plan detallado y la estructura del trabajo del Diccionario, la preparación del elenco bibliográfico de las colecciones, estudios y revistas que habían de ser citados con frecuencia en sus artículos, la lista de voces mayores, intermedias y menores constituyeron razones de estudio y elaboración para algunos colaboradores del Pontificio Consejo de la Cultura y de los diversos participantes en el Encuentro citado de Lima de 2006, designándose luego una comisión encargada de ponerlo en marcha.

Se logró formar, después de superar obstáculos, un equipo de colaboradores por países, con una serie de especialistas que se responsabilizaran de los artículos integrados en cada sección correspondiente a cada país. El Diccionario no ha pretendido, por principio, hacer investigación de primera mano sobre cada una de las voces.  Lo que desde el primer momento se intentó verdaderamente, fue recoger en resúmenes breves y claros los datos históricos ya conocidos y elaborados sobre personajes y asuntos culturales y eclesiásticos relacionados con el tema específico. Para su realización fue necesario acudir a instituciones eclesiásticas o culturales católicas como Universidades Católicas, Centros Culturales Católicos, Autores, Historiadores o Personalidades eclesiásticas o seglares católicas que pudieran dar sugerencias.

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