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Enséñele a sus hijos a obedecer según las reglas de Dios

No son unos niños pero tampoco son adolescentes y como todas las etapas resultan difíciles. Es ese periodo entre los 10 y 12años.
Una de las preguntas que se hacen los padres es cómo educar a los niños en este periodo de vida, tan fundamental para crecer tanto en la fe como en la vida.
La página de contenido católico, Aciprensa a través del artículo Preadolescentes: autoridad y libertad, manifiesta que en muchos casos, el éxito de la autoridad ante el chico de esta edad está más en cómo se manda que en lo que se manda. El modo de mandar es lo que hace que valore esa autoridad de los padres, más que la importancia de lo que dicen.
Al proponerle que haga algo, no puede darse la sensación de mandar por comodidad personal y, mucho menos, con aire de señor feudal sobre sus siervos. Si ven que papá ayuda a mamá en las tareas domésticas, él entenderá que debe hacer lo mismo sin necesidad de que nadie se lo explique. Lo que mandemos ha de ser razonable. Y si es posible, que también lo parezca.
Otra regla básica del ejercicio de la autoridad es no multiplicar las órdenes o prohibiciones. Y más aún si se tratara de exigencias casi imposibles de cumplir. No se puede, por ejemplo, pedirle a esta edad que esté callado y quietecito por un rato largo, o que no juegue cuando con ello no molesta a nadie, o que esté estudiando sin levantar la vista durante tres horas seguidas. En estos años, el preadolescente es toda movilidad, y necesita expansionarse, debemos comprender su exuberancia vital.
El chico en este tiempo de su vida tiene un profundo y vivísimo sentido de la justicia, sufre mucho cuando piensa que sus padres actúan injustamente. Por ejemplo, si dan señales de preferencia entre hermanos, o toman partido por éste o por aquél. El jovencito juzga conforme a lo que ve.

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