CatequesisEspiritualidad

Estímulos y motivaciones para la catequesis con adultos

Los adultos tienen sus prioridades en la vida: su carrera profesional, familia, otros intereses que son ajenos a su religiosidad.  Tratar de ganar su atención no va a ser fácil, al menos que, se busque la manera de entrar en la realidad que está viviendo y que se dé cuenta, que hay algo más que le puede ayudar en su vida, que hay algo más que puede ayudarle a encontrar el verdadero sentido de sus luchas y dificultades.  Que hay una oferta para ser feliz a pesar de todo lo que se tiene.
Los primeros que necesitan motivación, somos nosotros mismos, como sacerdotes o catequistas.  Podemos caer en una desidia, de querer asignar trabajos a los catequistas o responsables de la formación y desentendernos de eso, ya sea, por tener muchas actividades pastorales, porque tengo otras prioridades que pienso que son más importantes que la formación de los adultos, o simplemente porque no me interesa.  Sí, hay que estar allí acompañando cuando se puede.  Eso es muy apreciado por la gente.  El acompañamiento es una de las claves para que las cosas funcionen bien.
La parroquia debe ser un hogar acogedor.  Un factor importante es la impresión que damos a los demás como comunidad de fe; qué estamos transmitiendo con nuestro testimonio de vida.  O qué impresión se llevan las personas cuando entran en contacto o hablan con el sacerdote.  El amor, la cordialidad, la amabilidad, el sentirse acogido al momento de preguntar o buscar algo en la parroquia influye bastante en que una persona desee volver y más tarde desee formar comunidad y ser evangelizado.  Cura amargado, catequistas regañones, feligresía peleándose no atrae a nadie.

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