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Jóvenes guiados por Don Bosco

Seguramente has notado que Jesús te habla de muchas formas, a veces en el silencio de un retiro espiritual, a través de la naturaleza que te rodea, en ocasiones es como un hormigueo en el alma que te hace sentir una necesidad imperiosa de seguirle.

Él siempre pasa y toca nuestros corazones. Constantemente está cercano, pidiéndote que lo ayudes, que seas sus manos y pies, su boca, sus ojos y su ternura.

Los jóvenes que conocen la vida de San Juan Bosco o que profundizan en su espiritualidad, aprenden bien esta lección: son “libres” para responder a la llamada o para rechazarla.

Don Bosco enseñaba que Dios ha destinado a cada uno a una condición de vida y les ha dado  a sus hijos los talentos necesarios para llevarla a cabo. Estaba claro que cada persona tenía que empeñarse en descubrir ese proyecto, ese sueño que el Señor tenía para él.

Encontrando el camino de cada uno, se encontrará la propia realización personal, la máxima felicidad, llegando así a la salvación.

César Lacayo, un joven sacerdote salesiano recién ordenado en Nicaragua, acaba de llegar a Panamá y comparte su experiencia con respecto a su vocación. “Cuando tenía 11 años un primo llegó a mi casa para invitarnos a mi hermano gemelo y a mí al Oratorio Salesiano de Granada. Fui con la idea de ir a jugar con los niños; al entrar me impactó el ambiente tan agradable y un mural a la entrada con la imagen de Don Bosco que decía: “Estoy contento porque los veo alegres”.

Asegura que esa invitación fue el punto de partida. “De allí me fui enamorando del carisma salesiano a través del testimonio de un hermano catequista que compartía con nosotros los jóvenes. Era enérgico, firme y disciplinado. Luego, en mi parroquia, un sacerdote se convirtió en mi director espiritual, me ayudó aclarar mis dudas, mis quejas, me ayudó a madurar”.

Se graduó de Técnico Automotriz, tuvo novia,  pero siempre Dios estuvo allí enviando sus señales y César mientras tanto con calma en su proceso de discernimiento. A los 22 años entró al seminario, hoy luego de 11 años se encuentra aquí en Panamá sirviendo donde Dios ha querido enviarlo. Para la Gloria de Dios, su hermano gemelo dentro de poco también será ordenado como sacerdote.

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