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Kkottongnae, otra bendición de Dios para Panamá

Desde su llegada el sacerdote James Kim, el hermano James Yu, y las religiosas Lee y Kim de la Congregación Hermanos de Jesús Kkottongnae; se la pasan re-corriendo calles y avenidas de la ciudad de Panamá. Han camina-do muchísimo para conocer distintos lugares, se esfuerzan por aprender el español y también para adaptarse al clima que es lo que más les afecta.

Residen temporalmente en Ciudad Radial, pero cada día se dejan ver más ansiosos de conocer el terreno donde construirán la “Casa del Amor”, lugar elegido por Dios para impulsar esta obra de misericordia que ofrecerá calidad de vida y espiritualidad a personas mayores en abandono extremo.

Esta misión apostólica recién llegada a Panamá se ha extendido por varios países del mundo. Argentina, Paraguay, Filipinas, Estados Unidos, Haití, India, Canadá, Italia, Indonesia, Jamaica, Bangladés, Uganda y China han sido beneficiados por esta congregación comprometida a ser testigos de Dios en el mundo, buscan salvar almas practicando el amor de Jesús con sus preferidos, los pobres. El hermano James Yu explica que vinieron desde la diócesis de Seúl invitados por monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá. “Se dieron varias conversaciones previas, entre monseñor Ulloa y el Embajador de Panamá en Corea, Rubén Arosemena, así como también con el fundador de la congregación en aras de imple-mentar este proyecto que llevará a cabo la Fundación de Kkottongnae” afirmó.

Señala que están enfocados en la búsqueda de esos hermanos olvidados, que viven debajo de los puentes, que fueron dejados silenciosamente por falta de amor. “Les encontramos y les ayudamos a levantarse, dándoles comida, techo, abrigo y atención médica. Sobre todo les atendemos en la parte emocional y espiritual”.

Orígenes

Kkottongnae o Pueblo de las Flores en español, es una comunidad localizada en Corea del Sur. Fundada por el padre Juan Oh Woong Jin.

Este sacerdote coreano se encontró en 1976 con un anciano mendigo llamado el Choi Gwi-Dong, un abuelito que durante muchos años de su vida había compartido lo suyo con otros mendigos que no tenían ni fuerza para levantarse, ni mucho menos para pedir comida.

Este encuentro motivó al Padre Oh a dedicar su vida por los pobres, aunado a esto desde niño vio tanta gente sufriendo luego de la Guerra en Corea, que su sueño de infancia era acabar con la pobreza del mundo.

El cielo en la tierra

Este lugar existe, una montaña llena de árboles y flores. El espacio ideal en donde ha desarrollado su obra el Padre Oh, ahora acompañado de hermanos y hermanas de la Congregación que llevan adelante la misión. Dan salud, compañía, espiritualidad y fraternidad a los olvidados de Corea del Sur.

En el 2014 el Papa Francisco les visitó y pudo conocer la misión apostólica que realizan en   Kkottongnae. El Sumo Pontífice les exhortó a seguir viviendo la experiencia de la misericordia de Dios, alimentada por la oración y la comunidad. “Su castidad, pobreza y obediencia serán un testimonio gozoso del amor de Dios en la medida que permanezcan firmes sobre la roca de su misericordia” afirmo en su discurso el Santo Padre.

Los hermanos recién llegados a Panamá sueñan con recibir la bendición del Vicario de Cristo, desean específicamente que en la próxima visita del Papa para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en el 2019, se pueda aprovechar para bendecir el terreno donde se levantará el albergue.

El fundador de la Congregación manifestó en un comunicado al Papa que con su bendición, el hogar será un lugar para la salvación y sanación de los más pobres de Panamá. “Los religiosos y yo, seguiremos haciendo nuestra misión con humildad, valentía y oración, como nos lo ha pedido” manifestó el Padre Oh.

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