DiócesisVicariato Apostólico del Darién

La formación es permanente y dinámica

Continuando con el itinerario formativo enmarcado en el plan pastoral del Vicariato de Darién, las zonas misioneras continúan con la realización de los talleres de formación para los agentes de pastoral: catequistas, Delegados de la Palabra, Ministros Extraordinarios de la Comunión, entre otros, contando con el apoyo de la Comisión Nacional de Animación Misionera (C.O.N.A.M) responsable de los mismos, junto a los Sacerdotes de cada una.

Este fin de semana nuestro proceso formativo tuvo dos lugares: en Metetí y la segunda en Río Congo. En la primera se realizó la octava formación con los temas: la Iglesia en salida es la comunidad de los Discípulos Misioneros, presentando a solicitud del Papa Francisco de “involucrarse, acompañar, fructificar y festejar”, elementos muy importantes para tener en cuenta en el proceso evangelizador de la comunidad. Y la vocación Misionera en dos partes: encuentro y seguimiento, haciendo énfasis en que los evangelizadores también tienen que tener “olor a ovejas”, adelantarse, tomar decisiones sin miedo, salir al encuentro y buscar a los que están lejanos, brindándoles misericordia.

En Río Congo se ha viajado hasta la comunidad de Santa Bárbara para impartir la sexta formación con el tema: La Eucaristía. La desarrollaron en 2 partes: los Sacramentos de la Iglesia y qué es la Eucaristía y las partes de la misma. En esta zona participaron unos 20 agentes de pastoral.

“La Eucaristía es un alimento sencillo, como el pan, pero es el único que sacia, porque no hay amor más grande. Allí encontramos a Jesús realmente, compartimos su vida, sentimos su amor, nos ha dicho el Papa Francisco”, señaló uno de los expositores.

Con esta formación dada a los agentes de pastoral se busca que se conviertan en multiplicadores de las enseñanzas en sus respectivas comunidades, en este caso, para que los fieles centren su vida cristiana en Jesús Eucaristía, un vacío que hemos encontrado en las mismas.

Además, que sean discípulos misioneros apasionados por Cristo, reconociéndolo como su maestro para que los conduzca y acompañe en la tarea misionera en cada una de las zonas de este Vicariato del Darién.

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