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La juventud tiene un rol protagónico en la Iglesia

Luego de la hermosa experiencia de JMJ vivida por los jóvenes, el pueblo panameño se congregó en la Arena Roberto Durán para participar de la XLVII Cita Eucarística, que este año estuvo llena de especiales momentos que quedarán grabados en la historia de la Iglesia católica panameña.
La gente llegó desde muy temprano con gran expectativa; los fieles católicos verían por primera vez en suelo patrio los símbolos que guiarán el camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud 2019. Y no solo eso, también se daría a conocer el logo oficial de esta actividad que reunirá a los jóvenes del mundo.
Delegaciones de todas las diócesis del país se hicieron presentes en esta actividad; desde las 7:00 de la mañana varios sacerdotes estuvieron a disposición para brindar el sacramento de la Reconciliación, y una hora después iniciaba la Cita, realizada bajo el lema “El poderoso ha hecho cosas grandes en mí”.
En este momento la expectativa de los fieles creció; todos esperaban el instante en el que la Cruz peregrina y el icono de la Virgen entraran al recinto. Los aplausos y los gritos de emoción no se hicieron esperar.
La Cruz estuvo cargada por los jóvenes de las diferentes diócesis; acompañados por los Obispos de la Conferencia Episcopal Panameña. La alegría de la Iglesia de Panamá era inminente, pues con este acto reafirmamos el compromiso adquirido como país sede dae la Jornada Mundial.
Importante fue también la entrada de algunos muchachos que llevaron sobre sus hombros la reliquia de San Juan Pablo II, quien creó la JMJ y fue su principal promotor.
El Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa dio la bienvenida a los presentes y mencionó a los Santos Patronos de la JMJ que serán la inspiración de todo un país, ellos son: San Martín de Porres, San Juan Diego, Santa Rosa de Lima, San José Sánchez del Río, Beata Sor María Romero de Meneses, San Juan Bosco, Beato Óscar Romero y San Juan Pablo II.
Seguidamente se reveló para el mundo entero el logo oficial de la JMJ Panamá 2019, elegido a través de un concurso, y del cual resultó ganadora la joven Ambar Calvo, estudiante de Arquitectura de la Universidad de Panamá, quien acompañada de Monseñor Ulloa, sintió el calor de todo un pueblo que agradeció el hermoso trabajo que nos representará como país.
La misa transcurrió, y en la homilía, Monseñor José Domingo Ulloa señaló que este tiempo pascual se viste más que nunca de frescura, de alegría y de esperanza, porque el aire juvenil se siente con la presencia de los jóvenes de todas las diócesis del país que se hicieron presentes.
A ellos y a todos los jóvenes del mundo los invitó, sin exclusión alguna, para que participen en la próxima JMJ, que tendrá sabor latinoamericano y caribeño, con un espíritu mariano.
Ante el diseño elegido como ganador y su creadora, Ulloa expresó que la joven pudo captar el mensaje que se deseaba transmitir a los jóvenes del mundo: la pequeñez de nuestro país y la grandeza de nuestro corazón abierto a todos y todas, de la mano de la Virgen María, modelo de joven valiente, comprometida y generosa que supo decir sí ante el llamado de Dios.

Iglesia creyente en la juventud
“Los jóvenes están en el mundo para que nazca un nuevo Panamá y una nueva Iglesia”, resaltó nuestro Pastor, agregando que es la juventud la reserva moral y humana de nuestra sociedad y de la misma Iglesia, pues son capaces de transformarlo todo, positivamente, arriesgándose como lo hizo María.
“No me cansaré de repetirlo, ustedes son la razón y el por qué de la JMJ en Panamá. Nuestra confianza está puesta en ustedes, porque conocemos de sus capacidades y creatividad para salvar obstáculos que les impiden llegar a sus metas” dijo Monseñor Ulloa.

Mensaje a la sociedad
El Arzobispo de Panamá fue claro en su mensaje, al precisar que los adultos necesitan de los muchachos para comprender que es más fácil construir puentes, que levantar muros.
“La JMJ es una bocanada de aire fresco para esta juventud que tanto lo necesita; sociedad, Iglesia… es hora de despertar, nuestra juventud muere ante nuestros ojos sin que hagamos nada… pasemos del discurso a la acción”, señaló.
Sobre el tema de educación sexual, el Arzobispo señaló que hay quienes quieren quitarnos el derecho de expresión que tenemos como parte de la sociedad. “Como madre y maestra, la Iglesia no puede ni debe mirar a un lado cuando se dan debates que afectan a nuestros hijos; siempre seremos una voz que oriente y denuncie cuando sea necesario”.
Como parte del itinerario espiritual, en medio de la ceremonia se instituyó formalmente el día 22 de cada mes, como día de oración por la JMJ 2019, acción que fue sugerida por los hermanos de Cracovia, y acogida con cariño porque se relaciona con la fiesta de San Juan Pablo II, el 22 de octubre de cada año.

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