Espiritualidad

Marcos G. McGrath, pastor y teólogo

Cuando un profesor de teología es designado obispo, es frecuente escuchar entre sus compañeros de Facultad estas palabras: “Hemos perdido un buen teólogo, esperemos que la Iglesia no haya conseguido un mal obispo”…Un comentario jocoso y la mayoría de las veces injusto, pero que expresa un temor real: que se trunque una vida dedicada a la docencia e investigación teológica, sin que la persona afectada esté preparada para el serio compromiso práctico que supone el ministerio pastoral. No fue ese, desde luego, el caso de Monseñor Marcos Gregorio McGrath. Su extraordinaria capacidad de reflexión teológica le ayudó a ser un gran pastor, y el ejercicio generoso del ministerio pastoral enriqueció su perspectiva teológica. Así lo demuestran sus escritos y su labor episcopal, y así pudimos comprobarlo quienes tuvimos el privilegio de conocerle y colaborar en alguna medida con él. Quisiera testimoniarlo en estas líneas, recordando algunos momentos en que experimenté la riqueza de la personalidad teológica y pastoral de Monseñor.

 

Teología de la Iglesia

 

Conocí a Monseñor McGrath en el año 1976, y recuerdo perfectamente mi primer encuentro con él. Fue en una pequeña reunión de grupo en la residencia de los Agustinos de la Urbanización Los Ángeles. En el momento de la oración, el Arzobispo comentó un texto bíblico de contenido eclesiológico, y me admiró la forma en que fue capaz de sintetizar en pocos minutos con la mayor sencillez y claridad toda la teología de la Iglesia desde la perspectiva del Concilio Vaticano II. Allí recibí la primera y gran lección de teología de Mons. McGrath, una lección que se iría prolongando durante muchos años de contacto personal.

Teología Pastoral

Considero, en efecto una gracia de Dios el haber podido colaborar largamente desde 1982 en la entonces por él recién creada “Co-misión de reflexión teológica pastoral” Una verdadera experiencia de Iglesia y una lección continuada de la mejor teología pastoral: obispo, teólogos, agente de pastoral y laicos trabajando juntos en el análisis de la realidad, la iluminación teológica y la orientación pastoral en aquellas fraternas e inolvidables reuniones mensuales. Quienes los compartimos, podemos sin duda testimoniar el talante pastoral de Monseñor y su aportación a la vitalidad y renovación de la Iglesia en Panamá.

Teología sin palabra

Pero fue un año antes de su muerte cuando recibí la última y más emocionante lección de teología de Mons. McGrath. Con ocasión de su Jubileo sacerdotal celebrado en la “Iglesia de Piedra” de Río Abajo, se levantó de su silla de ruedas para pronunciar unas palabras que no pudo llegar a arti cular. El gran teólogo, protagonista del Vaticano II, Medellín, Puebla y Santo Domingo, no podía ya decir nada…Yo recordé entonces la mejor tradición de teología católica, que afirma sobre todo con S. Agustín y los Padres orientales que la mejor teología es la teología sin palabras. Precisamente porque la teología es hablar de Dios”, y nadie puede hablar adecuadamente de Dios: es mejor dejar que Dios hable. Aquel silencio de Monseñor, recibido por todos con un emocionado aplauso, fue hacer presente el misterio de Dios y el misterio del hombre, ilumina-dos por el misterio de la cruz de Cristo.

Pastor de la Iglesia –de la Iglesia universal, latinoamericana y panameña a la que enriqueció con su reflexión teológica y el impulso pastoral de la renovación del Vaticano II. Testigo y protagonista de una teología sin palabras, hecha vida en el silencio de la fe. Gracias, Señor, por la vida, la fe y el servicio pastoral de tu hijo Marcos Gregorio.

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