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¿Navidad para Jesús o para mí?

Celebrar la Navidad en familia, con amigos, de forma lujosa o sencilla según nuestras posibilidades; no es ninguna novedad ni algo excepcional. Lo que sí es importante es recordar que habrá hermanos que no tendrán nada que poner en su mesa en esa “Cena de Navideña” que se ha hecho costumbre. Debemos compartir lo que tenemos recordando el amor, el servir a los demás como  enseñó Jesús.

El deseo de tener cosas o dar a los hijos lo que nosotros no tuvimos cuando niños, el comercio que nos bombardea con ofertas, que nos hace pensar que Navidad es comprar, adquirir cosas que en ocasiones no necesitamos, que si no regalas no demuestra el amor a los demás; es una manera falsa de ver la Navidad, de llevarnos a un consumismo extremo, de hacernos olvidar el verdadero sentido que esta fecha tan importante tiene para los cristianos.

Gastarnos los ahorros que con gran esfuerzo hemos hecho durante todo el año, comprando regalos que, en ocasiones no son bien seleccionados o los compramos a prisa porque “hay que regalar en Navidad”, es un gran error que cometemos al dejarnos llevar por la presión que ejerce el comercio en estas fechas. Si regalamos con cariño, lo podemos hacer en cualquier fecha, a conciencia, sin prisa.

Celebrar el cumpleaños de Jesús debería ser lo que tengamos en mente al pensar en esta fecha, Pensar que Él vino para enseñarnos humildad, sencillez, compartir, amar; pero lastimosamente pensamos en ropa nueva, arreglo de la casa, comida abundante para nuestra mesa y otras cosas que solo aumentan la economía de los negocios, no es el verdadero sentido de tan importante fecha.

Pongamos de moda, hagamos que se vuelva viral que lo que verdaderamente debemos celebrar en esta fecha es: EL NACIMIENTO DE JESÚS.

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