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Nuestra intimidad nos pertenece, disfrutemos este don de Dios

Con este título, vamos a sacar de primer plano lo que todo el mundo está pensando, nuestra intimidad sexual. Claro que nuestra intimidad sexual es sagrada y la debemos guardar como lo que es, un Don de Dios, que embellece el encuentro de los esposos. El papa Francisco nos dice, “Entonces, de ninguna manera podemos entender la dimensión erótica del amor como un mal permitido o como un peso a tolerar por el bien de la familia, sino como don de Dios que embellece el encuentro de los esposos.”

Claro que desde la luna de miel depende gran parte el futuro matrimonial, en el comienzo puede ser agradable o desagradable. Dependiendo de la capacidad de la madurez de la relación.

Se vive con intensidad la novedad del momento sin olvidar la responsabilidad que contraíamos. Desde antes de nuestro matrimonio tomamos la decisión de usar el método natural, “el ritmo.” Fue un compromiso que se hizo a conciencia, que nos trajo mucha felicidad y paz.

Hoy damos testimonio que eso nos unió mucho como pareja, donde hubo mucho diálogo para postergar las relaciones sexuales para luego. El Papa nos enseña que la sexualidad debe ser una cuestión de conversación entre los conyugues: planteó la posibilidad de postergar las relaciones sexuales por un tiempo, pero de común acuerdo. “La sexualidad esta de modo inseparable al servicio de esa amistad conyugal, porque se orienta a procurar que el otro viva en plenitud.”, solo así podemos llegar a la puerta de la felicidad y de una verdadera comunicación.

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