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Pablo fiel hasta el martirio

En el momento en que el conflicto ha alcanzado grandes proporciones, Pablo se dirige a la turba judía. Todo el empeño del discurso está orientado a explicar a los judíos su actuación en medio de los paganos. Pablo se presenta en lenguaje hebreo, como un judío cabal, nacido fuera de Palestina, pero educado por Gamaliel, nieto del famoso maestro Hillel; es decir, en la más pura tradición del fariseísmo.

Pablo les dice que aunque fue un fervoroso perseguidor de los cristianos, la revelación de Jesús Resucitado en el camino de Damasco provocó en él un cambio radical en su vida. Que de vuelta a Jerusalén, mientras oraba en el Templo cayó en éxtasis, recibiendo la visión de Jesús, quien le pide llevar la Buena Noticia a los gentiles.

Al descalificar el Templo como centro medular de la religión judía, Pablo provocó un gran tumulto y que los judíos vuelvan a pedir a gritos su muerte. La guardia romana, que no entiende el motivo para acusarlo, apresa a Pablo y lo conducen a la fortaleza Antonia.

De acuerdo con las costumbres de la época (y de hoy), los interrogatorios se efectúan mediante procedimientos de tortura. Pablo no es ingenuo, al darse cuenta de que lo van a torturar, alega sus derechos legales de ciudadano romano, que prohibía torturar o apresar a un ciudadano romano. Esto confundió a los soldados, quienes deciden entregar a Pablo a las autoridades judías re-unidas en el Sanedrín.

Se repite así el esquema final de la vida de Jesús: condenado por el sanedrín de los judíos, termina siendo ejecutado por los romanos. El camino del discípulo consiste en el fiel seguimiento de su Maestro, hasta el final.

¿Por qué predicó a los paganos?

Estaba orando en el Templo, cuando entró en éxtasis y el Señor Jesús le ordena evangelizar a los gentiles. Esto significa que Jesús es ahora el Señor del Templo y que reemplaza a Yahvé entre los hombres. Es el Hijo que ha recibido ya la herencia y se torna plenipotenciario. El Templo se ha convertido en el lugar de su manifestación. Según Pablo, la presencia de Dios no reside ya en el templo, sino en cualquier lugar en donde Su nombre (el de Dios y el de Jesús), sea invocado. Los judíos piden la muerte de Pablo.

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