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Presentes llevando un rayo de luz a quienes se sienten solos

En marco de la celebración  el Día del Padre, y considerando que cada día es un día especial, vale la pena dedicarle un tiempo para homenajear a la persona que junto a mamá, nos permitió venir a este mundo y con esfuerzo y dedicación nos cuida y protege hasta que podamos ser autosuficientes y más allá.

El sentimiento más natural en esta ocasión es el agradecimiento, que acostumbramos a manifestar con un gesto de cariño expresado con algún obsequio. Sin embargo, como sucede en muchas otras ocasiones, esta celebración viene distorsionada por la cultura del consumismo, que nos hace creer que es necesario comprar un obsequio para manifestar el cariño.

Esta preocupación nos ha sugerido visitar dos lugares emblemáticos, donde en este día, muchos padres sufren en lugar de gozar, el olvido de sus familiares, y por motivos completamente opuestos: el Hogar de ancianos y la cárcel distrital de Chitré

Al Hogar de ancianos asistimos para conocer más de cerca cómo se sienten aquellos padres que, por motivos complejos que aquí no analizamos, terminan los últimos años de su vida lejos de las personas a las cuales han donado la vida y han cuidado con amor durante largos años.

El Hogar de ancianos de Chitré alberga en la actualidad a 40 ancianos de los cuales 22 son varones, atendidos por personal especializado en el cuidado de ancianos y muy entregado a esta delicada tarea con personas con diferentes necesidades.

La directora del Hogar, la licenciada Deysi Amores, señala que solo pocos de ellos reciben regularmente la visita de los familiares y parientes, mientras que la gran mayoría solo recibe visitas esporádicas. Algunos, por suerte no muchos, están completamente abandonados, porque han fallecidos todos los familiares o porque los familiares que quedan, viven lejos.

Como sabemos, la psicología de los adultos mayores, en algunos aspectos es muy parecida a la de los niños y es suficiente un cariñito para conquistar su sonrisa y agradecimiento. Sin embargo, el don que más se esperan es la cercanía afectiva, el cariño de un abrazo, el sentirse considerado importante por la misión cumplida.

Durante el año, varios grupos, asociaciones y colegios, organizan actividades de apoyo, de animación, de fiesta, pero todo queda sin continuidad, una luz que brilla como un relámpago en una noche oscura donde falta el amor, la verdadera luz que ilumina el sentido de la vida.

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