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¿Qué estás dispuesto hacer para rescatar tu matrimonio?

Para la institución es importante que las parejas encuentren apoyo, escucha, orientación, pero sobre todo una valiosa guía espiritual que les permita poder enfrentar las diferentes crisis por las que pasan tanto como pareja y como familia.

Hace aproximadamente dos meses fuimos testigos del matrimonio eclesiástico de una pareja que llegó al centro en búsqueda de ayuda en un momento de crisis, casi al borde del divorcio y que con la decisión de ambos pudieron fortalecerse y superar.

Compartimos este corto testimonio, que esperamos sirva a muchas parejas que hoy sienten que no tienen esa ayuda o guía para resolver su situación.

Testimonio de Julián y Esther:

¿Por qué llegan al Centro San Juan Pablo II?

RESP: Llegamos al Centro porque estábamos pasando por fuertes problemas conyugales y estábamos conscientes de que necesitábamos de una ayuda idónea referente al tema y en este lugar la podíamos encontrar.

¿Qué ayuda recibieron?

RESP: Gracias a las orientaciones que recibimos, pudimos reconocer que tenemos debilidades, somos humanos y nos equivocamos. Los problemas que se presentan son consecuencia de ambos, cuando faltamos a nuestro rol como pareja.

Que mis adicciones afectan a mi pareja y familia. Es muy difícil aceptarlo y reconocer que se necesita ayuda y trabajar para superar esas debilidades.

¿De qué forma consideras que Dios es parte de este proceso?

RESP: Siempre Dios anda buscándonos en todo momento y en los momentos difíciles uno le encuentra. Él siempre está ahí dispuesto para ayudarnos y calmar nuestras tormentas. A través de la participación en encuentros matrimoniales, retiros de pareja y la constante participación en la Eucaristía, hemos ido mejorando.

¿Qué recomendarías a otros matrimonios hacer antes de tomar la decisión de separarse?

RESP: Que busquen ayuda con personas idóneas en el tema, antes de tomar una decisión que pueda afectar la convivencia tanto como pareja y familia. Ante todo buscar a Dios como centro de la unión familiar.

Este testimonio es una pequeña muestra de la fuerza del amor y la decisión de una pareja pueden hacer por recuperar la sana convivencia y la paz en el matrimonio. A ustedes que nos leen a través de esta página, les decimos no están solos, hay un largo camino por seguir en ese proceso de aprender a ser esposo o esposa. En tu Iglesia o comunidad siempre habrá una persona preparada, dispuesta a orientarles y acompañarles en esta lucha que hará de su familia un lugar santo.

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