Variedad

Renovemos la mente para crear un programa de vida

El mundo de las comunicaciones va cambiando de una forma vertiginosa. En lo tecnológico no hemos terminado de aprender a usar un equipo nuevo cuando ya hay una nueva versión de este en el mercado. De la misma manera van cambiando las relaciones humanas.

La misma tecnología nos va alejando de aquellos que tenemos cerca para acercarnos a aquellos que están lejos.

Vemos cómo en el presente se va perdiendo el calor humano y muchas veces el calor del hogar. Debemos decir que NO a todo aquello que acaba con la ilusión de que mi familia sea diferente.

Cuando los hijos van creciendo, y cada cual va desarrollando sus propios

gustos, sus preferencias en sus estudios, es tiempo de que los padres miren y gocen de la obra   maestra del creador.

Los padres de familia tenemos que abrir nuestros corazones y entrar en la capacidad de discernir la voluntad de Dios, o como dice San Pablo “Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto”.

Entendemos que en la familia no tan solo hay un vínculo de sangre y de parentesco, sino además hay un amor muy grande donde queremos desarrollar personas libres y responsables. Queremos que se puedan comunicar con principios de solidaridad y que compartan un núcleo sólido con principios éticos y valores morales acordes con la realidad presente.

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