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Un relevo generacional

¿Por qué es bueno que los jóvenes formen parte de la pastoral juvenil? Yo aprendí a que mi voz se escuchara, a ser líder y a defender mis ideales, porque la vida parroquial también tiene sus demonios andando y esto es por el simple y lógico hecho que la Iglesia está formada por seres humanos, todos pecadores.
Miro atrás y recuerdo tantas experiencias y de frente tengo una nueva generación. Ahora con 24 años puedo ver a chicos con uniforme de colegio o que llegan de sus clases universitarias para venir a servir en la Iglesia. Y me recuerdan a mí y a los chicos que ahora tienen mi edad. Ahora con un trabajo, más horas de responsabilidad y otros enfoques más acorde a mi edad, puedo decir satisfecha que mi camino por pastoral juvenil casi termina. Gracias a estos seis años he descubierto mi vocación, carisma y a la vez me he conocido a mí misma como persona. Aprendí a valorarme, a protegerme y a darle valor a las cosas positivas, dejando atrás todo lo que no edifica ni te acerca a Dios. Y aunque aún tengo mil cosas que mejorar y que aprender, la pastoral juvenil fue la mejor escuelita de formación que pude haber tenido, porque justo cuando creía que era la persona más madura, me di cuenta que mi pensamiento aún estaba en etapa prehistórica.
Por eso, para todos esos jóvenes que están iniciando su caminar de fe desde la adolescencia, les invito a poner toda su confianza en el Señor. No será fácil, te enamorarás de alguien en tu grupo y quizás no funcione, seguirás teniendo conflictos en tu familia y las tentaciones te atacarán más que nunca, sin embargo, aprender de todo y salir adelante te harán una persona fuerte, valiente y y lo más importante, te permitirá darte cuenta de que la voluntad de Dios es lo que necesitamos.

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