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Venzan el mal haciendo el bien

El Papa Francisco preguntó a los jóvenes en Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud: “Las cosas, ¿se pueden cambiar?”, y los jóvenes exclamaron juntos a gran voz “¡sí!”, y continuó diciendo el Papa,  “Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia”.

Recordamos las palabra de Dios cuando dice a Abrahán: “Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré” (Gen 12,1). Cuando Dios le dice a Abrahán “Vete”, no le pedía huir de los suyos, como hace mucha gente que huye de los problemas familiares, de la escuela o de la comunidad en las drogas, en el alcohol. Porque todos sabemos que en el mundo hay tantos lazos que nos atan el corazón y no dejan que el corazón sea libre: la explotación, la falta de medios para sobrevivir, la drogadicción, la tristeza, todas esas cosas nos quitan la libertad.

La invitación de Dios, es una fuerte provocación para dejar todo y encaminarse a una nueva manera de vivir la vida, según los mandamientos de Dios y la misericordia para con el prójimo. Dicha tierra que todos queremos es una sociedad más fraterna, solidaria y justa que debemos ir construyendo con nuestras buenas obras.

Meditemos las palabras del Papa Francisco a los jóvenes en Costanera de Asunción: “Y eso es lo que necesitamos de los jóvenes hoy: jóvenes con esperanza y jóvenes con fortaleza. No queremos jóvenes debiluchos, jóvenes que están ahí no más, ni sí ni no, no queremos jóvenes que se cansen rápido y que vivan cansados, con cara de aburridos”.

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