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Visita del Papa a Loppiano

Alrededor de siete mil personas vinculadas a la ciudadela, donde se vive un nuevo modelo de sociedad basado e n la ley evangélica del amor, compuesta por estudiantes, profesores, campesinos, artistas, familias, religiosos y sacerdotes de más de 70 naciones, de varias creencias y tradiciones, acogieron con gran júbilo al Pontífice. “Estoy muy contento de encontrarme hoy en medio de ustedes, aquí en Loppiano, esta pequeña ciudad, conocida en el mundo porque ha nacido del Evangelio y del Evangelio quiere alimentarse.

Y por esto es reconocida como ciudad de elección y de inspiración de tantos que son discípulos de Jesús, y también de hermanos y hermanas de otras religiones y convicciones.

¡En Loppiano todos se sienten en casa!”. “Quiero alzar la mirada hacia el horizonte e invitaros a alzarla junto a mí, para mirar con fidelidad confiada y con generosidad creativa al futuro que ya empieza hoy”. El Santo Padre manifestó que había querido hacer esta visita porque “este sitio representa una ilustración de la misión de la Iglesia hoy, tal como ha sido trazada en el Concilio Ecuménico Vaticano II”.

Refiriéndose a la fundadora del Movimiento de los Focolares e inspiradora de la Ciudadela, la Sierva de Dios Chiara Lubich, el Pontífice hizo una invitación a traer a la memoria los primeros días, cuando Chiara imaginó a Loppiano como “un boceto de ciudad nueva en el espíritu del Evangelio”, expresión de un pueblo unido en la diversidad y con el corazón en la Eucaristía, fuente de vida nueva. “El carisma de la unidad es un estímulo providencial y una ayuda potente para vivir esta mística evangélica del Nosotros”.

“En el cambio de época que estamos viviendo es necesario comprometerse para trazar nuevos caminos para recorrer juntos, y hacen falta hombres y mujeres, jóvenes, familias, personas de todas las vocaciones y profesiones, que estén a la altura de esta tarea”.

En Loppiano, que nace también como ciudad-escuela, con centros de estudio como la Universidad Sophia, el Papa instó a inaugurar un “pacto formativo” basado en el diálogo y la proximidad, para “ejercitar juntos los tres lenguajes: de la cabeza, del corazón y de las manos”. En esta perspectiva -expresó el Papa- “es importante que Loppiano sea un centro universitario destinado a quien busca la Sabiduría y se pone como objetivo la construcción de una cultura de la unidad”: una experiencia académica “de frontera”.

Ciudad mariana

En su saludo al Papa Maria Voce, Presidente del Movimiento, expresó su deseo de que quien visita esta ciudad, encuentre una casa, una familia una madre: ¡María!. Es ella que forma e informa cada expresión de la vida social del Movimiento de los Focolares (…) La ciudadela es visitada por más de 40.000 personas cada año. En Loppiano existen Escuelas, Empresas y Centros Artísticos. El complejo incluye un Auditorio para 1.200 personas y un Santuario ecuménico dedicado a María Theotókos, la “Madre de Dios”. Al final, un grupo de 37 ciudadanos de Loppiano, de las más diversas procedencias, se acercaron a saludar personalmente al Santo Padre. Y poco antes del último saludo, el copresidente de los Focolares, Jesús Morán, le entregó al Santo Padre un regalo simbólico: un “pacto” firmado por todos los habitantes de la ciudadela, con el compromiso de vivir de tal manera, que Loppiano sea cada vez más un lugar de fraternidad y reciprocidad.

 

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