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¿Vives un Evangelio a la carta?

Es común que algunas personas que en algún momento entraron animadas a la Iglesia, de repente tengan un bajón espiritual y terminen yéndose. Pero peor aún, los que estamos en la Iglesia no asumamos el paquete completo, ya sea porque volvemos al estilo de vida del mundo o suponemos que la Iglesia es un tema de temporadas.

No se trata de entrar al mundo parroquial sino que nos lo tomemos en serio. De verdad te pido con la mano en el corazón que si vas a entrar a hacer cizaña, mejor no lo hagas. La Iglesia es un lugar donde millones de pecadores vamos en busca de ser mejores y de alcanzar la Santidad. Pero hay personas que en lugar de buscar esto, se esmeran en crear divisiones innecesarias dentro de la Iglesia y afectar a sus alrededores.

Creo que todo se trata de un tema de decisiones. Hay un par de asuntos que no podemos permitir. No podemos consentir que los jóvenes utilicen la Iglesia para obtener permisos para ir a otros lugares mientras sus padres creen que están orando; ni dejar que entre lo tóxico en grupos juveniles, no podemos aceptar ideologías erradas u opiniones que se alejan de la ley de Dios sólo para agradar a alguien y tenemos que ponernos firmes y definir de forma clara en qué lado estamos.

Tenemos que dejar de ser tan cómodos, conformes. Somos católicos solo cuando nos conviene y cuando a todos les da la gana de ponerse cristianos; no obstante, en las batallas difíciles y cuando hay que sacrificar grandes cosas, allí huímos con la cabeza baja esperando que la marea baje. Sólo hay dos corrientes: la fría o la caliente, ¿o eres o no? Si sientes que estás lejos de Jesús aún estás a tiempo de volver y darle con amor tu vida, afrontando la batalla, de la mano de la oración. Y si estás en el camino, mantente firme y sé una persona de palabra.

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