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En medio de la pandemia opta por su seguimento a Jesús

Itinerario

.- La preparación es de aproximadamente cinco años, un tiempo de experiencia suficiente para que la aspirante decida en conciencia y plena libertad.

.- Las reglas de congregación  exige a cada aspirante 1 año de postulantado, 2 de noviciado. Las jóvenes pueden entrar desde los 18 años.

.- El retiro previo a los votos es de 15 días en un lugar silencioso donde la joven pueda tener días de experiencia con el Señor.

Julia González Mojica

María José es oriunda de la isla de San Miguel, Archipiélago de Las Perlas. Sus primeros pasos en la fe, desde muy pequeña, los tuvo guiados por su abuela quien la llevaba a la Iglesia. Allí fui aprendiendo las oraciones, los cantos y todo lo que se vivía en el templo.

Ya a la edad de 15 años, María José tuvo que dirigirse hacia la capital de Panamá para poder terminar sus estudios secundarios y es así cómo empezó ese deseo de querer algo más, aparte de sus estudios, de su convivencia familiar y todo lo que lo podía realizar como joven.

La hermana María José, de las Hijas María Reina de la Paz, profesó sus primeros votos recientemente, el 25 de junio de este año, en la capilla de San Martín de Porres, ubicado en el corregimiento de San Carlos Borromeo.

El llamado de Sor María José

 “Estaba en mi qué quería algo más, sentía un llamando, pero no lo sabía y fue cuando comencé a plantearme tantas preguntas en mi juventud, preguntándome si Jesús existía, si en verdad me amaba y fue cuando a finales del 2011, en cuarto año de la escuela, una tía me invita a un retiro precuaresmal, esa experiencia me marcó mucho y comencé a participar en mi parroquia, Sagrada Familia en San Isidro. 

Cada día me iba enamorando de lo que vivía en la Iglesia, en cada sacramento, la convivencia con la pastoral juvenil, expreso con gran emoción la hermana. Posteriormente, esa experiencia de fe que estaba sintiendo la hermana María José, la compartió con su párroco en ese entonces, el padre Rafael Ochomogo, él me dijo algo muy sabio, y que se me ha quedado siempre: “yo te puedo decir muchas cosas, pero usted tiene la respuesta final”. Gracias a la dirección espiritual del padre, ella pudo ir descubriendo qué era lo que el señor le estaba preparando”. A partir de esa plática con el sacerdote, y de la inquietud de otros chicos, la parroquia abre un círculo vocacional para aclarar muchas dudas. 

La joven fue descubriendo el llamado que el Señor le hacía, de manera particular a la vida consagrada, y fue entonces cuando participó de un retiro vocacional, es ahí donde conoce a las Hermanas Hijas de María Reina de la Paz, y las contactó terminado el retiro. Comenzó a visitarlas, a conocer un poco de su misión y compartir con ellas. 

Una decisión que marcó su vida

Había iniciado sus estudios universitarios, con tan solo 18 años, cuando les comunicó a sus padres, que definitivamente el Señor la estaba llamando a una gran experiencia y quería atreverse. La decisión los sorprendió, principalmente a su madre. Fue un momento fuerte y difícil dado que se iba sin la bendición de sus padres, pero muy convencida que, en su momento, serán tocados por Dios y le apoyarían. 

El 15 de junio de 2013 ingresó a la Comunidad de Hijas de María Reina, ahí aprendió a renunciar a muchas cosas para poder abrazar la vida consagrada. 

Un momento especial y de compromiso

 

Gran emoción vivió la hermana María José desde el día antes a la bendición de los hábitos. “Ese día fue una alegría muy grande que sentí, ya desde el día antes me sentía así y vivirlo desde el silencio meditando cada acontecimiento. Y fue el 25 de junio a las 10:00 de la mañana, dónde hizo su profesión de los primeros votos. “Pronuncié por primera vez nuestra fórmula, dí gracias al Señor por todo lo que el regalo de la vocación”, dijo Sor María José.  

Aunque sus padres no estuvieron presentes –debido a la situación sanitaria- bendicieron su definitiva decisión. “Si es lo que ella quiere, no se van a oponer”. Y llena de emoción María José: “me siento ahora cubierta por su amor”.  

Consagradas a Dios

La casa de apostolado María Reina de la Paz está en Albrook y la de formación en las Uvas de San Carlos. Es una comunidad de Fundación panameña, erigidas el 2 de agosto de 1997 por Monseñor José Dimas Cedeño, además de siete hermanas fundadoras.

Su carisma es la intercesión por la paz: son consagradas a Dios, desde la entrega incondicional a María Reina de la Paz, en la contemplación del misterio divino, el sacrificio y el apostolado, que lo realizan propiciando el encuentro con Dios, a través de la oración con el corazón. 

Las jóvenes hacen sus etapas en la casa de Formación en Las Uvas de San Carlos. El retiro previo a los votos es de 15 días en un lugar silencioso donde la joven pueda tener días de experiencia con el Señor, acompañada de su maestra.

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