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El entusiasmo de vivir y crecer en comunidad

Somos el matrimonio Reyes Vera, tenemos 4 años y medio de casados y desde hace dos años y medio pertenecemos al Encuentro Matrimonial Mundial (EMM) y somos integrantes de la comunidad Diligere. Para nosotros ha sido un regalo de Dios a nuestras vidas y a nuestro matrimonio; ambos somos extranjeros y la familia panameña se ha convertido en nuestra comunidad.

El ser parte EMM nos ha ayudado a fortalecer nuestro matrimonio y vemos los frutos del caminar en comunidad todos los días; en la manera de cómo manejamos las diferencias que siempre existen en una relación, en la forma de cómo entender y hacernos entender por nuestra pareja y lo más sorprendente han sido los comentarios de familiares, amigos y conocidos que debido a la distancia no frecuentamos, pero las ocasiones que hemos compartido con ellos al despedirnos y aprovechando el abrazo final nos dicen susurrando al oído “son una bonita pareja, se llevan bien”.

Esto genera en nosotros un sentimiento de sorpresa, alegría y orgullo, como cuando alguien hace exhibición pública de tus mejores aptitudes. Todo esto nos entusiasma porque inconscientemente estamos cumpliendo uno de nuestros objetivos como pareja, ser una matrimonio que con su forma de vivir motive a la juventud y a los demás parejas a creer en este sacramento y nos alienta a perseverar en este movimiento, a seguir participando de las reuniones familiares, perdón! en las reuniones de nuestra comunidad Diligere y del EMM, donde nos preocupamos los unos por los otros y donde se motiva a la comprensión y al amor de pareja.

Crecemos juntos

Al ver la perseverancia de cada pareja integrante de nuestra comunidad, por encima de todas sus ocupaciones en el trabajo y en sus familias, nos motiva a seguir en nuestro compromiso de caminar juntos en el amor; somos un matrimonio con poco camino recorrido pero tenemos la certeza de que el camino será más llevadero.

Damos gracias a Dios por haber puesto esta comunidad en nuestro camino y aprovechamos estas líneas para invitar a todos los matrimonios y aquellas parejas que aún no tienen este sacramento para que se animen a vivir un fin de semana dedicados el uno al otro, un fin de semana que renovó y revolucionó nuestro matrimonio, es un gran regalo que se van a dar como pareja.

Tal como nos aconseja la Palabra de Dios en Hebreos 10, 24-25. Tratemos de incitarnos el uno al otro en la forma de amar y hacer el bien.

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