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Ideología no es libertad

La Conferencia Episcopal Panameña, el Comité Ecuménico de Panamá y la Alianza Evangélica de Panamá emitieron un comunicado conjunto, en el que manifestaron su preocupación por los planteamientos de autoridades nacionales en relación con la Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la unión de personas del mismo sexo.

En el documento plasman su rechazo por las acciones posteriores que pretenden imponer a la sociedad sobre nuevas nociones de matrimonio y familia, que son ajenas a la realidad y no estaban en el texto original de la Convención Americana de Derechos Humanos cuando la república de Panamá la firmó el 22 de noviembre de 1969.

El comunicado fue firmado por Monseñor José Domingo Ulloa, Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña; el  Reverendo Rolando Schnell,  del Comité Ecuménico de Panamá, y el Pastor Leovaldo Zurita, de la Alianza Evangélica de Panamá.

Señalaron que la familia es uno de los principales puntos que nos une como país, y que en los últimos años se nos ha hecho creer que defender el matrimonio y a la familia  es un acto de discriminación, o que quizás hemos sido influidos por algunas ideologías que nos hacen pensar que es mejor callar o decir lo que se considera políticamente correcto, para no caer en la exhibición  pública.

Monseñor Ulloa hizo un llamado a la población y a los cristianos a estar vigilantes de las actuaciones de las autoridades, con el fin de que sus decisiones respondan siempre al sentir de las grandes mayorías nacionales y no solo en atención a un grupo minoritario de personas.

“No se trata de homofobia o discriminación, sino de que en estos momentos hay una confusión incrementada con la opinión consultada a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la que  pretenden imponer la unión de personas del mismo sexo frente a lo que es la familia y el matrimonio”, manifestó.

“Los creyentes de cualquier denominación de fe,  tenemos el derecho a expresar nuestra posición,  como lo hace el resto de la sociedad en temas que nos afectan;  siempre en el marco del respeto y de la ley”, destacó el Arzobispo.

Además, exhortó a todos los cristianos para que sigan  viviendo conforme al plan de Dios para la familia y el matrimonio, según la enseñanza del Evangelio y, sobre todo, del bien común de la sociedad.

“Los invitamos a unirnos para hacer visibles nuestras convicciones sobre la familia y el matrimonio que se extrae de la Palabra de Dios y del derecho natural, porque el ser humano es varón o mujer, no más, aunque se quiera negar esta realidad”, recalcó.

Por su parte, Roland Schnell dijo sentirse contento por el hecho de que los cristianos cuenten con un documento claro, en el que se deja ver la orientación ética clara que guía nuestra vida.

“Se han mencionado  ideologías que se quieren imponer,  y solo podemos decir NO, porque ideología no es libertad; ¿o es que acaso este debate que quieren instalar, es el tema central que necesita Panamá o el mundo?”, preguntó el Reverendo.

Agregó que los religiosos apoyan siempre la vida y bendicen lo que Dios ha bendecido. “Queremos que se respete la conciencia religiosa y estamos unidos en esta dirección”, puntualizó.

En esa línea también se expresó el Pastor Zurita, señalando que el tema de la familia y de la vida no es solo competencia de una sola iglesia, sino que vincula a las corrientes cristianas y a todos los actores de la sociedad panameña que aman  a este país.

“El país debe unirse y pedirle a Dios que la vida y la familia sea protegida y resguardada”; y así mismo pedir que  nuestros gobernantes tomen las decisiones correctas y estén pendientes de que este es un valor que la sociedad panameña quiere mantener. “El matrimonio y la familia son garantes de los valores éticos de la sociedad,  de generación en generación; nosotros tenemos una postura clara y decidida,  necesitamos un país que ame y cuide la familia”, resaltó. 

La Corte Interamericana de los Derechos Humanos emitió el pasado 9 de enero una opinión consultiva a solicitud de Costa Rica,  acerca de los derechos de la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales),  en la que dice que los Estados tienen la obligación de garantizar el matrimonio a las parejas del mismo sexo.

La vicepresidenta y canciller panameña, Isabel De Saint Malo, dijo hace dos semanas que el pronunciamiento de la CIDH podía ayudar al Gobierno a “avanzar en la agenda de equidad y no discriminación” y que iba a compartir el dictamen con los distintos órganos del Estado.

Sin embargo, las iglesias indican que lo planteado por la CIDH se contrapone a la enseñanza del Evangelio y al bien común de la sociedad, además de que pretende obligar a los países de Latinoamérica a equiparar las uniones de personas del mismo sexo no reconocidos ni aceptados cuando se firmó la Convención de 1969, a la sagrada institución del matrimonio que solo debe entenderse entre un hombre y una mujer.

No se descarta, además, una nueva marcha, pero no en contra de nada ni nadie, sino para mostrar y manifestar la alegría y el gozo de la familia panameña instituida por el hombre, la mujer y los hijos.

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