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La familia y el matrimonio de acuerdo con el plan de Dios

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer. En la Biblia se narra la creación del primer hombre, Dios mandó a crecer y multiplicarse para poblar la tierra (Gen 1,27). Y para que esto fuera posible de un modo verdaderamente humano, Dios mandó que el hombre y la mujer se unieran para formar la comunidad de vida y amor que es el matrimonio (Gen 2,19-24).

La familia es, por tanto, don precioso, porque forma parte del plan de Dios para que todas las personas puedan nacer y desarrollarse en amor, en el seno de una comunidad, siendo buenos hijos de Dios en este mundo y participar en la vida futura del Reino de los Cielos: Dios ha querido que los hombres, formando la familia, colaboren con Él en esa tarea.

Jesus vino al mundo en medio de una familia. Con sus padres José y María creció y consolidó sus valores antes de ejercer su ministerio público. Les obedeció en todo (cf. Lc 2,51) y aprendió de ellos a crecer como verdadero hombre. Así, la familia de Cristo es ejemplo y modelo para toda familia.

El Encuentro Matrimonial Mundial (EMM) ha permitido encontrarnos a nosotros mismos en este contexto de hombre y mujer que, como familia, desea hacer vida el plan de Dios en nuestra relación, conociéndonos a nosotros y al otro por medio del dialogo en sentimientos, lo que trae armonía y unidad, permitiéndonos compartir con nuestros hijos y fortalecer el vínculo familiar. Igual tener a Jesucristo como centro de nuestra relación familiar, lo que nos permite luchar contra antivalores que atentan contra la institución de la familia.

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