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Hecho de vida: padres que sufren

Alfie Evans tenía 17 meses y pasó 12 de ellos en el Hospital Infantil. Padecía un desorden metabólico para el que existe cura. Movía los ojos y las extremidades. Pero eso no fue suficiente para los médicos. Según los expertos y sabios, su “calidad de vida” no era tolerable y escribieron a la Corte de Justicia que su vida era inútil.   Pidieron que le retiraran la custodia a los padres a fin de poder quitarle la respiración artificial. La justicia británica había rechazado un último recurso de James y Evans quienes reclamaban continuar el tratamiento de su hijo en Italia, donde los hospitales habían pro-puesto acogerlo.

Esta decisión puso fin a una larga batalla judicial entre los padres del menor y el equipo médico del hospital Alder Hey.

Según el establecimiento médico, sufría una patología neurodegenerativa rara para la que no existía tratamiento. Sus médicos consideraban que no era conveniente continuar tratándolo y que desconectarlo del soporte artificial era lo mejor, al considerar que la enfermedad que sufría estaba “erosionando” su cerebro con la consiguiente pérdida de los sentidos.

La justicia británica determinó que esa medida era en “interés” del bebé. Tanto la Alta Corte de Londres, como la Corte de Apelación y la Corte Suprema británicas se pronunciaron a favor del equipo médico.

Se le retiró la respiración asistida. Pero el pequeño siguió vi-viendo, lo que según su padre demostraba que era capaz de respirar por sí mismo y que su estado de salud era “significativamente mejor” de lo estimado.

Los padres solicitaron entonces a la justicia que revisaran su posición. La Alta Corte de Mánchester volvió a rechazar su petición y luego lo hizo la Alta Corte de Londres.

El caso de Alfie generó interés en todo el mundo, especialmente en Polonia e Italia, cuyo gobierno concedió la nacionalidad italiana al niño, con la esperanza de facilitar su traslado al hospital pediátrico Bambino Gesù de Roma. Murió tras esta larga batalla judicial para intentar que se prolongara su tratamiento contra la opinión de los médicos, un caso que movilizó hasta al Vaticano. Los padres de Alfie afirmaron querer reconciliarse con el personal médico, violentamente atacado en las redes sociales, elogiando su “profesionalidad” y su “dignidad”.

Escuchamos la Palabra de Dios

Cuando somos capaces de acercarnos al dolor de otras personas tocamos su realidad, encontramos que la vida tiene sentido socorriendo al otro en su dolor y aliviando sus sufrimientos. Saber llorar con los demás, esto es santidad. Jesús quiere consolarnos “vengan a Mí los que están agobiados y Yo les daré descanso…porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt. 11, 28. 30).

Preguntémonos

  1. ¿Qué opinan de lo que vivieron los Padres de Alfie?
  2. ¿En qué formas podemos “llorar con los que lloran” en la vida cotidiana?
  3. ¿Cómo se puede combatir el miedo y las excusas para poder ser un protagonista de la Buena Nueva de Jesús?
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