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Ni el agua detuvo el paseo de Juan el Bautista

El cielo se alumbraba por el destello de los rayos, la brisa que acompañaba el torrencial aguacero movía los arboles; no obstante, tan rápido como cayó la lluvia así mismo vino la calma que permitió que fuera paseado por las principales calles de Chitré, su santo patrono, San Juan Bautista, el pasado 23 de junio, víspera de su fiesta.

Encabezada por el Arzobispo Metropolitano, monseñor José Domingo Ulloa y el Obispo de la diócesis de Chitré, monseñor Rafael Valdivieso, en la procesión se sintió el fervor de los presentes, quienes se sentían regocijados de oír las notas del Himno de la Jornada de la Juventud Panamá 2019, entonado por las bandas de los colegios.

Las calles se adornaron de banderitas rojas y en las muchas casas se mostraron pequeños altares con la imagen de su santo, mientras se escuchaba el violín del reconocido folcloristas, Ceferino Nieto, ejecutando el Himno a San Juan Bautista.

Y es que los chitreanos no escatiman en las muestras de cariño para el santo profeta. Al entrar en la Catedral San Juan Bautista, los asistentes vitorearon al primo de Jesús, de quien se celebra con mucha devoción su nacimiento.

Celebración en familia

Durante la Homilía el 24 de junio, Monseñor Rafael Valdivieso, reflexionó sobre el amor que tiene Chitré para Juan el Bautista, pueblo del que resaltó su humildad y hospitalidad.

Indicó que es un privilegio el poder celebrar esta fiesta a San Juan como una verdadera familia que son, que a semejanza de las primeras comunidades cristianas que todo lo compartían.

Asimismo resaltó el espíritu altruista de los chitreanos que además se distinguen como excelentes anfitriones, de ahí el slogan: “Chitré donde nadie es forastero”.

El obispo de la diócesis de Chitré exaltó las virtudes de este hombre que consagra su vida para ser profeta, añadiendo además que entre los hombres nacidos de mujer, el más grande después del Mesías, es San Juan Bautista.

Al finalizar la solemne Eucaristía el pueblo cantó el Himno a San Juan con alegría y fervor profundo.

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