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¡Siempre vigilantes!, 75 años adorando a Dios con el corazón

¡Siempre vigilantes!, 75 años  adorando a Dios con el corazón

Los adoradores festejaron su aniversario con actividades que resaltaron la fe, gratitud y el compromiso de numerosas generaciones.

 

Marianne Colmenárez

La Adoración Nocturna Panameña culminó un mes lleno de memoria agradecida al celebrar sus setenta y cinco años de entrega silenciosa ante el Santísimo.

Noviembre se convirtió en un tiempo de encuentros espirituales que reunieron a adoradores de diversas comunidades, todos movidos por el mismo deseo de sostener la vida de la Iglesia con la oración nocturna, tradición iniciada en 1950 en el Santuario Nacional del Corazón de María.

Los doce nuevos adoradores que fueron juramentados.

La celebración recordó a quienes dieron forma a este camino de fe. Entre ellos, se evocó la memoria de don Alfredo Orillac, primer presidente del movimiento, cuya entrega continua inspiró a generaciones de adoradores.

El presidente actual, Guillermo De León, elevó un mensaje cargado de gratitud, expresó que “sus corazones se habían unido para dar gracias al Señor por esta obra sencilla y profundamente espiritual, que se ha mantenido en vela ante el Santísimo”.

“Damos gracias por quienes iniciaron este camino, por los que lo continúan con entrega y por aquellos que ya han partido a la Casa del Padre, cuyo testimonio sigue vivo”, destacó en el cierre de la celebración.

 

El ejemplo silencioso y constante de sus dirigentes ha iluminado el camino de muchos.

 

Un mes cargado de emociones

El programa de aniversario se inició el 6 de noviembre con una misa de acción de gracias, presidida por el sacerdote claretiano Marco Antonio Pineda, nuevo guía espiritual del movimiento.

Ese día fueron juramentados doce nuevos adoradores, gesto que renovó el compromiso de custodiar la noche en oración humilde y perseverante.

El padre Pineda invitó a todos a mantener viva una espiritualidad capaz de iluminar la oscuridad del mundo mediante un corazón ardiente y dócil.

Marisol cautivó a todos con un concierto lleno de luz, voz y emoción.

La jornada festiva avanzó con un concierto de adoración, dirigido por Marisol Carrasco el 14 de noviembre, ocasión en la que la música se convirtió en plegaria compartida.

El domingo 16, la misa televisada desde la Catedral Basílica Santa María la Antigua permitió que el país entero escuchara el mensaje de monseñor Rafael Valdivieso, obispo de Chitré.

En su homilía recordó que “el silencio de la noche profundiza en la oración ante el Santísimo Sacramento” y aseguró que la Adoración Nocturna es un acto de amor que sostiene silenciosamente a la Iglesia y al mundo.

El 22 de noviembre se develó una placa conmemorativa en la fachada del Santuario Nacional, signo permanente de una historia escrita por generaciones de adoradores.

Ese día, Ricardo Díaz, adorador desde hace cuarenta años, compartió su testimonio. Recordó que su primera responsabilidad aprendida es presentarse fielmente al turno asignado, porque el Señor lo espera en ese momento concreto.

 

“No asumimos un compromiso con la Adoración Nocturna, el compromiso es con el Señor que nos está esperando; nos quiere escuchar aún en la noche más silenciosa”, expresó.

 

Placa que honra la memoria y el legado del movimiento.

Explicó que en la oración nocturna hay algo diferente. “Una cosa es orar y el Señor escucha. Y otra cosa es adorar y el Señor escucha y nos responde. Él quiere oír de nosotros no solamente nuestros problemas, también quiere saber de nuestras alegrías, éxitos y, sobre todo, agradecerle por su infinito amor”.

Para los adoradores, este mes de aniversario reafirmó que la vigilia nocturna es una llama que no se apaga, sostenida por corazones que permanecen firmes ante el Señor en la noche más silenciosa.