Geográficamente, las comarcas Ngäbe Buglé (24 de cada 100 personas) y Guna Yala (20 de cada 100 personas) registran las tasas de prevalencia más altas de personas con discapacidad, que superan el promedio nacional.
Herminia Rivera
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La vida de Narciso Estrada, de 47 años, no ha sido fácil; sin embargo, él ha sabido sacarle el jugo al regalo más grande que Dios le ha dado: la vida. Y es que, a pesar de su discapacidad visual, este guerrero ha sido un ejemplo a seguir para muchos.
Fue perdiendo poco a poco su capacidad de ver, pero esto no fue obstáculo para que lograra sacar su profesorado en Filosofía y Lógica en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.
Narciso tiene ya 13 años de estar en el sistema educativo panameño dictando esta asignatura como docente THFA. Ha trabajado en San Carlos, Arraiján, La Chorrera, y el año pasado estuvo de profesor en San Miguelito.
Dictar clases le ha traído buenos y malos momentos, pues hay muchos estudiantes que no comprenden su discapacidad y quieren hacerse los vivos, pero “mis otros sentidos están alerta”, dijo el profesor.
Narciso está casado, reside en el sector de Pacora, y viaja todos los días a su trabajo con optimismo y entrega.

Realidad
Su historia no es un caso aislado, sino el reflejo de una realidad que viven miles de panameños, como lo confirman los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDIS-2).
Luego de 18 años, Panamá vuelve a contar con un documento claro y preciso sobre la situación de las personas con discapacidad, de manera multidimensional.
Los resultados de la ENDIS-2 fueron presentados por la Secretaría Nacional de Discapacidad (SENADIS), en conjunto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el pasado mes de diciembre.
Este informe reveló que más de 780 mil personas en el país viven con algún tipo de discapacidad; esta cifra invita a mirar esta realidad no como un tema aislado, sino como una dimensión central de la vida social del país.
El estudio, liderado por SENADIS con el apoyo de organismos internacionales, permite comprender cómo viven estas personas, cuáles son sus principales necesidades y qué barreras enfrentan para gozar y ejercer de manera plena sus derechos.
La doctrina social de la Iglesia nos recuerda que “la dignidad de la persona humana es el fundamento de una visión moral para la sociedad” (Compendio de la DSI, 107). A la luz de este principio, los resultados de ENDIS-2 invitan a todo el país a mirar con mayor profundidad la realidad de miles de hermanos que viven con alguna limitación física, sensorial, intelectual o mental, pero que poseen la misma dignidad y valor ante Dios.
El ejemplo de Narciso Estrada es clave. No todas las personas con algún tipo de discapacidad tienen acceso a la educación y mucho menos a una plaza de trabajo. Así lo revela la encuesta: un 47 % de la población con discapacidad se encuentra en edad productiva (15 a 64 años). Una oportunidad significativa para el desarrollo económico y social del país, pero también un gran desafío relacionado con la falta de accesibilidad a los entornos laborales, la discriminación, la carencia de adaptaciones razonables y el acceso limitado a educación y capacitación.
Estrada indicó que abordar estas barreras es fundamental para fomentar su inclusión económica, autonomía y calidad de vida.
Actualmente, el profesor Estrada cursa una maestría en Gestión de Políticas Públicas para la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad en la Universidad Especializada de las Américas (Udelas).
Urgente
Las cifras reveladas por la encuesta no solo describen una realidad, sino que también exigen respuestas concretas del Estado, como lo advierte Fausto Pérez, director de la Unión Nacional de Ciegos en Panamá, profesor e investigador, quien indicó que ENDIS-2 ha arrojado datos muy importantes que no deben quedarse como simples cifras frías, sino que se busque la manera de implementar o enfocar las políticas públicas en favor de los discapacitados permanentes.
Añadió que el Estado no hace justicia a las necesidades de los discapacitados; las inversiones se hacen en otros sectores y pareciera que no son una población prioritaria.
Pérez dio a conocer que las cifras de discapacidad en la comarca Ngäbe Buglé son alarmantes, por lo que urge una intervención por parte de los principales ministerios del país: Salud, Educación, Trabajo y MIDES, para una acción multidimensional.
“Ojalá exista la voluntad política para que esta población pueda ejercer sus derechos humanos con equidad y dignidad”.
Fanny Wong Chen
Frater
Entorno familiar
Detrás de estas cifras hay familias que enfrentan diariamente las consecuencias de la falta de inclusión, como es el caso de Andrea Caballero, una madre de familia del sector de Pan de Azúcar, en San Miguelito. Su hija sufrió un accidente de tránsito a los 12 años y, producto de ello, se mantiene en silla de ruedas con una discapacidad severa que no le permite movilizarse por sí sola. Aunque la joven, hoy con 34 años, culminó sus estudios secundarios y ha realizado diversos cursos, no ha logrado insertarse en el mercado laboral, por lo cual depende económicamente de ella.
Fanny Wong Chen, coordinadora de la Fraternidad Cristiana de Personas Enfermas con Discapacidad (FRATER) indicó que ENDIS-2 es una herramienta estadística fundamental para conocer la realidad de las personas con discapacidad en Panamá y su objetivo principal fue recopilar datos actualizados sobre la prevalencia de la discapacidad en Panamá, así como las condiciones de vida, salud, educación y empleo de esta población, dando como resultado que aproximadamente el 18.5% de la población panameña presenta algún tipo de discapacidad; con una mayor prevalencia en mujeres en comparación con los hombres.
Opinión
Añadió Wong Chen que las limitaciones más frecuentes reportadas están relacionadas con la movilidad, la visión y las dificultades cognitivas o de aprendizaje. La encuesta revela brechas significativas en muchos sectores que el Estado debe frenar con políticas públicas.
Desarrollo sostenible
Narciso Estrada
Profesor
“Se requiere de más inversiones en políticas públicas destinadas a las personas con discapacidad en Panamá”.

