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Llamada a la conversión interior

Llamada a la conversión interior

Nos ponemos en camino hacia la meta más alta de nuestra fe: la Pascua de Resurrección.

 

Por Monseñor José Domingo Ulloa M. / Arzobispo de Panamá

La Cuaresma es una llamada a la conversión interior, a pasar de lo superficial a lo profundo, de la dispersión al encuentro, de la autosuficiencia a la confianza en Dios. No se trata solo de cambiar algunas prácticas externas, sino de dejarnos transformar en lo más hondo del corazón, para vivir con mayor coherencia nuestra fe y nuestro compromiso con los demás.

 

Como Pastor de esta Iglesia que peregrina en Panamá, invito a todos a vivir este camino apoyados en los tres pilares que la tradición cristiana nos propone y que siguen teniendo plena vigencia en nuestro tiempo.

 

La oración nos ayuda a recuperar la intimidad con Dios. En una sociedad marcada por el ruido constante, la prisa y la saturación de mensajes, necesitamos espacios de silencio que nos permitan escuchar la voz del Espíritu. Orar no es evadirse de la realidad, sino mirarla con los ojos de Dios y discernir cómo actuar con sabiduría y esperanza.

La penitencia y el ayuno no buscan castigarnos, sino educar el corazón. Nos ayudan a reconocer nuestras fragilidades y a liberarnos de aquello que nos esclaviza. Hoy estamos llamados a un ayuno más amplio: ayunar de la indiferencia, del chisme que divide, del lenguaje agresivo y del uso desmedido de las redes sociales. Este ejercicio nos abre al hambre de Dios y a una mayor sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.

La limosna, finalmente, es una expresión concreta del amor cristiano. No se reduce a dar cosas, sino a darnos a nosotros mismos: compartir tiempo, escuchar, acompañar y sostener a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.

La Campaña Cuaresmal, que este año nos invita a “Compartir Esperanza”, nos recuerda que la fe auténtica siempre se traduce en gestos solidarios.

La conversión es un camino diario. Vivir la Cuaresma es aceptar la invitación de Dios a volver siempre al amor que no defrauda.