, ,

La noche es tiempo de salvación

La noche es tiempo de salvación

Dormir bien se considera un acto de adoración que glorifica a Dios, reconociendo que Él mantiene el universo y no nosotros. Es un acto de fe entregar las preocupaciones y descansar confiando en el cuidado divino.

 

Por Pbro. Miguel Ángel Ciaurriz OAR

En este tiempo cuaresmal en el camino de la Pascua, muy pocos saben que es recomendable y bueno acercarse al sacramento de la Reconciliación. Muchos reconocen que han pecado y piden perdón.

No son pocas personas a las que en estos días debo escuchar en confesión. Y algunas de ellas, principalmente hombres, me dicen que llegan a casa tan cansados de una larga y dura jornada de trabajo que no les quedan energías para, por ejemplo, ponerse a jugar con sus hijos, o tener un diálogo con su esposa para compartir cómo estuvo la jornada.

Les resulta difícil mantener los ojos abiertos. Les digo, recordando un himno de la oración de vísperas, que “la noche es tiempo de salvación”, aunque estemos cansados y agotados. Y es que, en realidad, la noche es mucho más que tiempo para el descanso y sosiego. La noche es tiempo de salvación.

 

Me gusta mucho, y lo rezo a gusto, este himno de la Liturgia de las Horas que oramos cuando la tarde camina hacia la noche. La noche es tiempo de salvación porque Dios no se cansa de cuidarnos y de protegernos. No llega a nuestra noche rendido y sin fuerzas.

 

Dice así el himno: “La noche no interrumpe tu historia con el hombre; la noche es tiempo de salvación. De noche descendía tu escala misteriosa hasta la misma piedra donde Jacob dormía. La noche es tiempo de salvación.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo, mientras en las tinieblas volaba el exterminio. La noche es tiempo de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche; de noche prolongabas la voz de la promesa. La noche es tiempo de salvación. De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre, de noche eran los sueños tu lengua más profunda. La noche es tiempo de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu Palabra; de noche lo anunciaron el ángel y la estrella. La noche es tiempo de salvación. La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro; la noche vio la gloria de su resurrección. La noche es tiempo de salvación. De noche esperaremos tu vuelta repentina, y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara. La noche es tiempo de salvación. Amén”.

 

Hagamos nosotros de la noche tiempo de salvación

Llegar cada noche a la casa y abrazar a su pareja y a sus hijos, entrar en diálogo para saber cómo estuvo la jornada, sentarse juntos a la mesa para la cena, mirar juntos la televisión, rezar en familia antes de acostarse, es tiempo de salvación.

Tal vez fue en la noche cuando se enamoró de su pareja y puede que también de noche hicieran el compromiso de hacer realidad el sueño de caminar juntos hasta que la muerte les separe.

A la noche le tenemos miedo. Y no deberíamos, porque la noche, también para nosotros, es tiempo de salvación. Decía William Ch. Dement, psiquiatra norteamericano, que “los sueños hacen que todos y cada uno de nosotros nos volvamos locos tranquilamente y sin riesgos todas las noches de nuestras vidas”. La noche convierte el día en pasado y nos prepara para el futuro de mañana.

¿Qué les parece que hoy hagamos un poco de memoria, rebobinemos la película de sus vidas y veamos cuántas cosas buenas nos han acontecido en la noche? Y, ¿qué tal si compartimos en familia un pensamiento sobre las excelencias de la noche y juntos demos gracias a Dios por ella?

Recordemos, “la noche es tiempo de salvación”. Felices Sueños.