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Clases virtuales: docentes vs estudiantes

Estefany Rodríguez

Desde que inició la pandemia, mucho ha cambiado en nuestras vidas, ya no podemos ir al colegio o a la universidad, nuestro ritmo de vida ha disminuido y se ha convertido en un estar en casa todos los días. Es natural que al dar un cambio tan radical, sea un poco complicado acostumbrarse a nuestra nueva realidad, que es estudiar desde casa. 

Quiero comentarte que si eres de las personas que tiene un techo, internet al alcance y algún dispositivo donde conectarte, eres más rico que el 49% de la población mundial. Si, casi la mitad, según el portal de noticias ABC.com. Es natural que ahora que tenemos un poco más de libertad, sin profesores que nos corrijan todo el tiempo, o tener que pasar por tantas inspecciones, por primera vez en nuestra historia, podamos decidir si damos clases o no, si dejamos que nos vean o no o aún más importante, si aprendemos o no. 

El tiempo que vivimos es crucial, y marcará una diferencia en toda la historia, sí, estamos viviendo tiempos memorables y depende de cada uno de nosotros aprovecharlos al máximo. 

Yo sé que conoces la nueva moda de aprovechar esta situación para molestar a ese profesor que nunca te cayó bien, o que simplemente no conoce tanto de tecnología y que es divertido hacerle una broma. Es muy importante que sepas que esos profesores son de tiempos muy diferentes, probablemente una computadora y el internet, no llegaron a sus vidas hasta que eran muy adultos, por lo que dar clases en línea es un reto que están afrontando con valor por tu educación. También es importante que sepas que tu educación no es barata, tus padres se esfuerzan por pagar impuestos que pagan esa educación si estás en una escuela oficial, es más, todos en el país lo hacemos. 

Entonces ¿porque no aprovechar esta inversión nacional? O ¿Te gustaría que le hicieran estas bromas a algún familiar tuyo? Te dejo con estas palabras del Papa Francisco sobre el respeto a las personas mayores: “Cuando una sociedad pierde la memoria, está perdida. No tiene raíces… los abuelos se les ha confiado transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo y son una promesa y una garantía del futuro”.

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