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San Juan de Dios, el santo de los pobres: un llamado a la caridad

San Juan de Dios, el santo de los pobres: un llamado a la caridad

Durante la celebración en honor a San Juan de Dios en La Villa de Los Santos, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, destacó la importancia de la caridad como esencia del Evangelio.

 

Por Marianne Colmenárez

“San Juan de Dios es un gigante de la caridad, un símbolo de la vocación de la Iglesia a convertirse en caridad para aquellos que sufren, tanto en el cuerpo como en el espíritu”. Con estas palabras, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, se dirigió a los fieles durante la celebración eucarística en honor a San Juan de Dios en La Villa de Los Santos.

Durante su homilía, monseñor Ulloa invitó a reflexionar sobre una de las acciones más esenciales del Evangelio: compartir con los más necesitados. Apoyándose en la Escritura, recordó que la verdadera fe no se limita a la oración y la devoción, sino que se manifiesta en la acción y la entrega hacia quienes sufren.

Iglesia San Atanasio de la Villa de Los Santos.

Asimismo, el arzobispo destacó la figura de Ana María Moreno del Castillo, conocida como la Niña Anita, cuyo fervor y dedicación impulsaron la devoción a San Juan de Dios en la región.

«No podemos hablar de esta tradición sin hacer memoria agradecida y pedir a Dios por la venerable Sierva de Dios, la Niña Anita, para que pronto la podamos ver en los altares», expresó.

Ana María Moreno del Castillo, llamada cariñosamente «Mamatía» por sus allegados, es recordada como un ejemplo de virtud cristiana, nobleza y heroísmo. A 48 años de su fallecimiento, ocurrido el 11 de noviembre de 1977, la comunidad panameña mantiene viva la esperanza de su pronta beatificación.

Su hogar, ubicado en la calle 10 de noviembre de La Villa de Los Santos, fue mucho más que una casa: se convirtió en hospital, asilo, comedor para los pobres, escuela, refugio para clérigos y religiosas, farmacia y taller artesanal. En cada rincón de su hogar floreció la caridad y el amor al prójimo, reflejando su inquebrantable fe y compromiso con los más vulnerables.