La consultora en marketing y estrategia comunicacional, Albertina Navas, compartió con obispos, comunicadores y agentes pastorales de Panamá, herramientas, metodologías y reflexiones sobre el uso de la tecnología y la inteligencia artificial en la misión evangelizadora de la Iglesia.
Karla Díaz
En el marco del Jubileo del Mundo de la Comunicación, y celebrando el Centenario de la Arquidiócesis de Panamá, la consultora Albertina Navas abordó los desafíos y oportunidades que plantea la comunicación en la era digital.

En entrevista, Navas compartió sus principales impresiones y aprendizajes de este espacio formativo.
¿Con qué se queda usted luego del encuentro con obispos y comunicadores?
AN: “Me sorprendió muy positivamente la apertura de los obispos. Están conscientes de que el entorno digital marca nuevos paradigmas. Saben que abre grandes oportunidades, pero también riesgos, y que hay que proteger a la gente y saber gestionar las crisis. Son muy conscientes de que, hoy, cualquier ataque a la Iglesia puede viralizarse en segundos. Por eso existe un compromiso real de formar a los voceros y a los equipos de comunicación para responder con claridad, solidez y serenidad”.
¿Cuáles fueron los temas que más se trabajaron con los agentes pastorales?
AN: “Trabajamos especialmente los cuatro pasos de un plan de redes sociales; en hacer un diagnóstico, definir objetivos, construir un plan de contenidos y evaluar los resultados. Vimos casos prácticos de otras instituciones católicas en el mundo y compartimos herramientas que pueden aplicar en su trabajo diario”.
¿Qué tipo de herramientas digitales pudieron conocer?
AN: “Hay muchas herramientas muy útiles. Por ejemplo, para generar imágenes con inteligencia artificial les recomendé Leonardo.ai, que permite crear imágenes en distintos estilos dentro de una versión gratuita. También Memorae.ai, que funciona como asistente de contenidos y analítica para redes sociales. Además, vimos herramientas para transcribir videos y facilitar la producción de contenidos. La tecnología no es algo ajeno a nuestra vida: ya está integrada, y la Iglesia tiene que aprender a aprovecharla”.
Algunas personas piensan que la tecnología no es compatible con la Iglesia. ¿Qué opina usted?
AN: “No debemos tenerle miedo. Toda tecnología trae luces y sombras. Puede generar riesgos, pero también enormes beneficios. Como comunicadores tenemos que ser los primeros en usarla, experimentarla y aprenderla para orientar a los demás en un uso crítico. No se trata de no usarla para prevenir, sino de usarla con responsabilidad”.
¿La inteligencia artificial puede reemplazar personas en una parroquia, por ejemplo, una secretaria?
AN: “No la va a reemplazar, pero sí puede complementar su trabajo. En muchas parroquias y diócesis hay equipos limitados y no siempre se puede atender 24 horas. La tecnología puede ayudar a responder consultas fuera del horario laboral y extender el tiempo de servicio. Pero siempre será necesaria la persona que alimente la información y supervise el proceso”.
¿Qué mensaje les deja a los comunicadores jóvenes y adultos de la Iglesia?
AN: “Lo primero es aprender y mantenerse actualizados. Segundo, usar, experimentar y aplicar la inteligencia artificial. Y tercero, practicar lo que yo llamo ‘algorética’, que es el uso ético de los algoritmos. La inteligencia artificial puede dar información falsa, imprecisa o descontextualizada, así que debemos aprender a cuestionar, verificar y dialogar con estas herramientas para usarlas correctamente”.
Una misión que también pasa por lo digital
Albertina Navas insistió en que la Iglesia no puede quedarse al margen de la revolución tecnológica. Por el contrario, debe asumirla con responsabilidad, formación y visión pastoral, para que las redes sociales y la inteligencia artificial se conviertan en aliadas de la evangelización, la transparencia y el servicio a los fieles.
