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Comunicado de La Conferencia Episcopal Panameña (C.E.P)

AL TÉRMINO DE LA ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA No. 208

Los Obispos de la Iglesia Católica en Panamá nos hemos reunido en la segunda Asamblea Plenaria Ordinaria Anual, entre el 2 y el 6 de julio de 2018, en la que reflexionamos sobre la realidad eclesial y social del país.  Y, desde nuestra misión de pastores, queremos compartir nuestra palabra iluminada por el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

Manifestamos nuestra gratitud por el acompañamiento, durante esta asamblea, de colaboradores en los diversos servicios de la Conferencia Episcopal, así como de los especialistas que nos ilustraron en distintos temas de interés eclesial como nacional y de todos los que nos apoyaron con sus oraciones.

Agradecemos al P. Samuel Álvarez por sus servicios prestados durante cinco años como director de Obras Misionales Pontificias y saludamos al P. Santiago Alberto Beltrán, del clero de la diócesis de Chitré, designado por la Santa Sede, como nuevo director nacional.

I. REALIDAD ECLESIAL

1. JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

Estamos a seis meses de este gran encuentro juvenil, que se realizará en Panamá en enero del 2019: La Jornada Mundial de la Juventud, que congregará a jóvenes de los cinco continentes en esta pequeña tierra istmeña desde donde se esparció la semilla del Evangelio bajo el amparo de Santa María la Antigua.

Como panameños hemos aceptado muchos retos y hemos demostrado que unidos logramos hacerlos realidad. Y esta JMJ no será la excepción. No tengamos miedo de sumarnos a este proyecto país que será la mejor y mayor inversión que podemos hacer como nación a favor de la juventud.

Este proyecto rebasa las fronteras de lo católico y cada uno de los habitantes de este territorio tiene mucho que aportar. Somos un pueblo capaz, con los recursos técnicos y humanos necesarios para lograr los frutos de una juventud que saldrá motivada a asumir el desafío de transformar la Iglesia y al mundo con su vitalidad y creatividad.

2. SÍNODO DE LA JUVENTUD

Con gran alegría la Iglesia ha recibido la convocatoria del Papa Francisco a realizar la XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS, a desarrollarse del 3 al 28 de octubre, con el tema: “LOS JÓVENES, LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL“. En esta ocasión nuestra Conferencia Episcopal estará representada por Mons. Manuel Ochogavía B., obispo de Colón – Kuna Yala, responsable de Pastoral Juvenil, y el joven Yithzac González, nombrado por la Santa Sede auditor en la Asamblea Sinodal.

3. SOLIDARIDAD Y ORACION POR NICARAGUA

Nos hacemos eco de la voz profética de nuestros hermanos obispos en Nicaragua, que con valentía han llamado al cese de la violencia y para que se escuche la voz del pueblo que clama por la democratización del país.

Los obispos panameños reafirmamos, como hemos dicho en varios comunicados, nuestro total apoyo y solidaridad con el pueblo nicaragüense; y estamos convencidos que a pesar del difícil momento que atraviesa, es posible buscar una salida consensuada que evite una mayor división y derramamiento de sangre, si existe la voluntad política de sus gobernantes y la participación consciente y organizada de las comunidades.

II. REALIDAD NACIONAL

1.  JUSTICIA OPORTUNA Y EQUITATIVA

En varias ocasiones hemos manifestado nuestra preocupación por el funcionamiento de la justicia. Abogamos siempre por una justicia oportuna y equitativa para todos; que respete el debido proceso, que reduzca la mora judicial y se lleven a cabo los juicios para definir la imputabilidad o la inocencia de quienes se encuentran en el “limbo jurídico” porque no han sido llevados ante los tribunales.

Urge que el sistema de justicia consolide su imparcialidad, su oportunidad al momento de juzgar y su legítima autonomía. Es preciso que quienes ejercen la justicia sancionen de manera justa a quienes transgreden la ley aplicando las penas proporcionales al delito cometido y a su circunstancia específica, evitando la impunidad, la corrupción, el autoritarismo, la discrecionalidad y la venganza.

2. CULTURA POLÍTICA Y CIVISMO

Un tema pendiente continúa siendo la tarea de rehabilitar la política, que ”es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común” (EG 205), pero tan denigrada ya sea por las denuncias de corrupción o por haberse alejado de su principal función que es servir a los intereses del pueblo.

Hoy observamos una mayor polarización entre las personas y fuerzas políticas, que se caracteriza por expresarse cada vez con una mayor agresividad. Es evidente la ausencia de debates argumentados y el incremento de confrontaciones con agresividad creciente. Pareciera que el afán desmedido de lucro, el mercado sin reglas éticas, el individualismo, la búsqueda de poder sin controles, son los elementos que se posicionan en el centro de la política y de la sociedad. Construir un país justo, solidario, democrático, donde podamos caber todas las personas y en el que se respeten los derechos de cada uno y haya igualdad de oportunidades, debe ser la meta de toda propuesta política, económica y cultural.

Necesitamos crear las condiciones para promover una auténtica convivencia humana, a través de un diálogo constructivo, bien informado, transparente, que busque los consensos y la participación de la población, y permita encontrar alternativas de solución a los problemas sociales, económicos, políticos, culturales, ambientales, sin imponer verticalmente una solución.

Esto demanda menos políticos populistas y más políticos con visión de estado, que no hipotequen el país a los intereses internacionales. Por ello creemos en la renovación de un liderazgo que debe surgir de nuestra juventud, como protagonista de las transformaciones sociales.

 3. FORMAR PARA LA CIUDADANIA 

Tenemos que trabajar cada vez más en la formación ciudadana. Este compromiso lo asumimos los obispos de América Latina y El Caribe, apoyando la participación de la sociedad civil para la reorientación y consiguiente rehabilitación ética de la política y de la economía.

Como Iglesia estamos convencidos de que a través de la formación y participación organizada se logrará incidir en las políticas públicas desde la ciudadanía, por eso nos comprometemos a desarrollar acciones para construir una cultura más participativa, representativa y respetuosa de la dignidad humana en todos los ámbitos de la democracia, como propuesta humana capaz de vitalizar la sociedad y sus instituciones.

 “Cada uno de nosotros tiene que ser un devoto enardecido de la justicia, de los derechos humanos, de la libertad, de la igualdad, pero mirándolos a la luz de la fe”. Con estas palabras del Beato Oscar Arnulfo Romero, obispo mártir de El Salvador, animamos a nuestros laicos a asumir con valentía el desafío que se nos presenta como país en este momento de la historia nacional.

4. ECONOMÍA Y DESARROLLO SOSTENIBLE

Desde hace años nuestro país ha iniciado un proceso de apertura con la intención de promover el desarrollo de nuestra economía, a través de convenios. Sin embargo, es evidente el desamparo en que ha ido quedando un amplio sector de la economía, tal es el caso de los productores, donde se ha puesto el capital por encima de la persona, produciendo un abandono de la tierra y la pérdida de la cultura del trabajo.

Este hecho nos lleva a señalar con preocupación que poner en cuestión nuestra soberanía alimentaria, representa para el país una gran inseguridad a futuro. Esto merece un amplio debate nacional junto con el reto ético que plantea el tema de las normas de calidad de los alimentos, incluidos los de importación, las que deberían ser más rígidas. Las consecuencias de muchos años de atraso en el campo, en donde todos, de algún modo, somos responsables, son la pobreza, el abandono y el deterioro del medio ambiente.

Que Santa María La Antigua, quien respondió: “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra” (Lc. 1, 38), nos acompañe en este compromiso cristiano y ciudadano de aportar por un mejor Panamá.

Panamá, 6 de julio de 2018.

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