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¿Cómo enfrentar nuevos caminos?

¿Qué pasa cuando acaba esa etapa de pastoral juvenil? Cuando ya crecemos y es tiempo de cerrar ese capítulo, ¿qué sigue?
Que ya no vayas a estar en la pastoral juvenil no significa que te vayas a alejar de la iglesia. Y obvio, tiene que llegar ese momento en que dejes de sentirte identificado con lo que sucede en la pastoral juvenil. No es lo mismo tener 15 o 16 a tener 27 y de seguro tus pensamientos, preocupaciones e intereses han cambiado bastante entre los años. Ya con cierta edad no te sientes relacionado con los temas de los retiros, necesitas que te hablen de vocaciones, de profesiones, de cómo sobrellevar un noviazgo en crisis o cómo prepararte para el matrimonio, ya no te identificas con los temas de los problemas con los padres de familia ni mucho menos con la charla de tu primer amor. Entonces, tienes otras dudas y otros temas espirituales un tanto más profundos que no van acorde con la juventud quinceañera. Y esto es normal, es parte del proceso de madurez tanto personal como espiritual. De seguro ya no tienes los mismos ánimos de ir a ensuciarte en un retiro ni de asistir a los talleres con chicos que son la mitad de tu edad. ¿Y ahora qué hago?
Pues sencillo, descubre tu vocación de servicio dentro de la iglesia luego de la pastoral juvenil. Es más, es algo que puedes ir descubriendo desde que perteneces a la misma. Terminar esta etapa de tu vida eclesial no representa el fin de tu servicio o asistencia a algún grupo en la iglesia. Al contrario, es apenas la preparación para entonces ponerte a trabajar de forma ardua y constante en tu parroquia.

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