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Debe haber claridad en el proyecto familiar

Muchos de los fracasos familiares se deben a la incapacidad, por parte de los cónyuges, para fijar un proyecto familiar común. Este proyecto debe comenzar a formularse desde el noviazgo y debe reformularse luego al relacionarse con la realidad familiar.

¿Te has puesto a pensar si esperas de tus hijos algo semejante a las expectativas que de ellos tiene tu esposa o esposo? Si no lo has hecho hasta hoy, esperemos que este artículo pueda ayudarte. No te apresures, espera el mejor momento para hablar sobre esto con tu esposa o esposo. Muchas veces este proyecto común existe, aun cuando no se haya acordado explícitamente, subyacente en el interior y en el actuar de ambos miembros del matrimonio; sin embargo, es siempre bueno llevarlo al nivel de un plan común perfectamente explícito. De esta manera evitaremos tomar caminos contrarios que desorienten a nuestros hijos.

Dentro de ese proyecto familiar no solo se debe tener en cuenta lo que esperamos de nuestros hijos, sino también lo que esperamos de nuestro cónyuge.

Muchas veces sucede que los cónyuges llegan al matrimonio con un proyecto que incluye la propia felicidad, y a los hijos como parte de esa realización personal. Pero deberíamos tener en cuenta que nuestros hijos son personas distintas y libres, con capacidades e inclinaciones propias que debemos respetar encaminándolas hacia el bien.

Nuestras esperanzas con respecto a los hijos, siempre deben ser flexibles, ya que estamos frente a personas actualmente libres: nuestro cónyuge e hijos mayores, o que se encuentran conquistando su libertad, como nuestros hijos pequeños.

Una vez que nos hemos puesto de acuerdo con nuestra esposa o esposo tendremos que comunicar a nuestros hijos lo que esperamos de ellos. Para esto también debe buscarse el momento adecuado.

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