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Renovar el compromiso de vida cristiana

Durante el mes de Febrero, nuestro Plan de Pastoral nos invita a renovar el compromiso de nuestra vida cristiana. ¿No les parece que hay muchos cristianos que ya han perdido el entusiasmo misionero, la alegría de participar en la Eucaristía y sienten que nada va a cambiar y es mejor no meterse en problemas?

¿Qué falta a tantos cristianos que ya no esperan nada? La respuesta es clara, hay que renovar nuestro encuentro personal con Cristo Resucitado. El Papa emérito Benedicto XVI precisaba que “nuestra fe no nace de un mito ni de una idea, sino del encuentro con el Resucitado, en la vida de la Iglesia” y cuando no existe este encuentro, no hay fuerza en el corazón. Cuando nos olvidamos de ese encuentro que tuvimos en la vida con Cristo, nuestra vida se vuelve  mundana y vivimos haciendo lo mismo que los demás.

Este encuentro con Cristo se contagia, como nos narra el Evangelio cuando Andrés se encuentra con Cristo y luego a va decirle a su hermano Simón “hemos encontrado al Mesías” (Jn. 1, 40-42).  El Papa Francisco nos dirá que “la Iglesia no crece por proselitismo, crece por la atracción testimonial de este gozoso encuentro con la persona de Jesucristo. Sin este gozo, sin esta alegría, no se puede fundar una Iglesia, una comunidad cristiana. Es una alegría apostólica, que se irradia, que se expande”.

Este encuentro gozoso con Jesús que nos cambia la vida y aumenta la fe, nos lleva a vivir con esperanza de que “el Reino de Dios esta cerca” (Mc. 1, 15), que todo puede cambiar si lo amamos a Él y a nuestro prójimo. Este es un encuentro diario que nos llena de alegría contemplando en oración y adoración la presencia Real de Jesús en la Eucaristía; es una escucha diaria a la Palabra de Dios que podemos iniciar leyendo los santos Evangelios; es un encuentro que me conmueve al acercarme a los pobres, migrantes, enfermos, encarcelados, ancianos y a todos los descartados de este mundo para darles una ayuda en nombre de Jesús.

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