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Por una sana convivencia con el paciente de Covid-19 en el hogar

Crédito: Vielka López D.

Las alarmas se activaron a partir de marzo en nuestro país. El Covid-19, la peor pandemia del siglo XXI, la cual fue detectada en el continente asiático a finales de 2019, había llegado. Todos sentíamos la amenaza silenciosa de una enfermedad que no discrimina a nadie. Nuestra vida cambió, empezamos a priorizar y prestar mayor atención a eso que siempre estuvo ahí, pero no le dábamos el valor que merecía. La duda, el miedo y la incertidumbre rondaban en nuestros pensamientos, pues a medida que el Covid-19 se expandía, nosotros nos ralentizamos.

Quizás no comprendamos lo riesgosa que puede ser esta enfermedad hasta que la vivimos en nuestra propia piel o la enfrenta un familiar. Pero vayamos más allá. ¿Qué sucede si entra a nuestro hogar y empieza a convivir con nosotros? Ésta es la situación de cientos de panameños contagiados por Covid-19 y mantienen el aislamiento domiciliario.

Contacto: El paciente puede mantener contacto a través de la tecnología.

Viviendo con el virus

Eugenia Santa es una paciente de 43 años, que se contagió por coronavirus hace unos 15 días, debido a la irresponsabilidad de un vecino que fue a su hogar, ubicado en La Chorrera, a llevarle un pedazo de dulce de cumpleaños, sabiendo que él estaba a la espera de sus resultados, luego de haberse realizado una prueba para coronavirus.

“Mis síntomas se manifestaron con la pérdida del sentido del gusto, no sentía el sabor de la comida, luego fue el olfato y entonces empezó la fiebre y el dolor de cabeza. Fue cuando acudí a realizarme el examen y mientras esperaba el resultado, mi esposo y yo empezamos a tomar las medidas necesarias para que nuestros hijos, una niña de 2 años y un niño de 6 años, no resultaran contagiados”, manifestó.

Eugenia decidió aislarse en una habitación de su hogar, teniendo a mano todo cuanto fuera a necesitar. Su esposo se encargó del cuidado y atención de los niños, así como también de las obligaciones del hogar. Para ella lo más difícil fue el aislamiento de sus pequeños. “Ellos me tocaban la puerta de mi habitación porque querían verme. Pasado los días, salí a verlos, tomando todas las medidas, ellos con sus mascarillas y a distancia sin poderlos abrazar”.

Gracias a Dios su familia no resultó enferma y Eugenia solo quiere que aprendamos a cuidarnos unos a otros, la familia, los vecinos y la población en general. “Debemos ser más responsables con este virus, al contagiar a una persona puedes ocasionarle la muerte, además no sabes cuánto afectas a una familia por tu irresponsabilidad al salir a la calle sabiendo que puedes contagiar a muchos más”.

Para el periodista Jesús González Campos, enfrentar el diagnóstico positivo para coronavirus le hizo recapacitar en su descuido al no utilizar, en algunas ocasiones, la mascarilla, tal cual lo recomiendan las entidades médicas. “Pocas veces me enfermo de gripe y cuando sucede, al cabo de tres días me siento bien, pero esta vez no resultó igual. Mis síntomas eran parecidos a los ocasionados por una “rompe huesos”, pero más leves. Un día haciendo unos quehaceres de la casa me percato que no tengo olfato ni sabor al paladar, entonces consultó con unos amigos que me dijeron, debes hacerte la prueba”, acotó.

Al asistir a una policlínica de la Caja de Seguro Social por una prueba de hisopado nasofaríngeo recibió, por parte del doctor, medicación para la gripe y también para hacerle frente al posible diagnóstico positivo. Dos días después es notificado que tiene el virus.

“Desde que regresé de la policlínica decidí aislarme en mi casa, solo uno de mis hermanos era quien me ayudaba en todo, siguiendo las recomendaciones para evitar así enfermarse”, dijo. Pero al cabo de una semana desmejoró. Recuerda que ese fin de semana su salud empeoró al punto que pensó que moriría. Sus síntomas se volvieron muy severos, ni siquiera podía moverse de la cama y solo pidió a Dios, mediante la oración, que lo ayudara a salir adelante. Al despertar era un hombre renovado.

“Nuevamente todo cambió en una semana. No tenía ánimo, me hacía muchas preguntas, no quería nada y fue entonces cuando el doctor que me daba seguimiento diario hace de conocimiento al Ministerio de Salud mi situación e interviene una psicóloga que me ayudó a salir de ese desasosiego”, rememora.

Limpieza. Todo lo que use el paciente en casa debe ser lavado y esterilizado para evitar el contagio.

 

Cuidados especiales

La doctora Melva Cruz, Subdirectora General de Salud Pública (DIGESA), expresó que “Convivir con un paciente de Covid-19, no debe ocasionarnos temor, pues si se siguen las recomendaciones médicas, se le presta la atención requerida y se le da el tratamiento médico indicado, es muy probable que, al cabo de unas semanas, el paciente se recupere y sea dado de alta ante esta enfermedad”.

También manifiesta la doctora Cruz, “que se debe disponer de sus desechos, basura y demás, en un recipiente con tapa y doble bolsa de plástico. Tanto las manijas de las puertas, superficies de contacto y áreas de contacto frecuente sean lavadas con agua y jabón, para posteriormente rociar un desinfectante que contenga hipoclorito de sodio o de amonio cuaternario”.

Para Milagros Sánchez, técnica en enfermería que labora en el cuarto de urgencias del Hospital General Cecilio Castillero de Chitré, seguir las recomendaciones de salud en el hogar, pueden ayudar a que los demás miembros de la familia no resulten contagiados, aunque haya un paciente enfermo en casa. “Es complicado, sí, pero no imposible de lograr. Si el paciente utiliza un área en común como el baño, este debe ser limpiado a fondo por la persona designada en el hogar, que debe ser una sola. Y si el paciente sale de su habitación, todos en el hogar incluyéndose, deben usar mascarillas. Sus utensilios de comer deberían ser desechables y su ropa debe estar en una cesta sellada y separada del resto”, manifestó Sánchez.

 

Medidas de prevención

 

Para la doctora Melva Cruz, Subdirectora General de Salud Pública (DIGESA), el aislamiento domiciliario de un paciente con Covid-19 se debe hacer siguiendo todas las recomendaciones y medidas sanitarias, para evitar la propagación de la enfermedad a los familiares y por ende al resto de la población. “Cuando hay un paciente en casa, debe ser atendido por un solo familiar o persona responsable. Es importante señalar que el hogar debe cumplir con las medidas de prevención mínimas necesarias, para que el enfermo realice el aislamiento como es debido.   Todo lo que utilice el paciente o con cualquier superficie que tenga contacto debe ser limpiado y esterilizado siguiendo el protocolo. Además, es vital que la ropa, sábanas o toallas que use, sean lavadas por separado, es decir, primero lavar la ropa del resto de la familia y luego la del paciente”, acotó la doctora.

Voz del Presbítero

Párroco Marcelino González T.

Parroquia San Juan Pablo II, en San José de San Francisco de la Montaña

¡Dios está con nosotros! Esa es la certeza del hombre y la mujer de fe. Esta afirmación suscita en el corazón angustiado confianza, esperanza y sobre todo la seguridad de que no estamos solos.  La pandemia que enfrentamos ha venido sobre la humanidad como avalancha de sentimientos, emociones y actitudes que han llevado a muchos al desánimo, tristeza, soledad o depresión.

La buena noticia, en medio de la tormenta, es que Dios no nos abandona. El Señor nos acompaña, fortalece y ayuda. Su diestra nos sostiene firmemente y Él no permitirá que nuestros pies tropiecen con peligro alguno. Estamos en el campo de batalla y urge mantener nuestra mirada en lo que ya es nuestro por designio misericordioso de Dios: la vida. No permitamos que las luchas diarias, la enfermedad, las circunstancias cotidianas y la soledad nos alejen de Dios y nos distraigan de tal forma que olvidemos que, gracias a nuestra fe en aquel que todo lo puede, saldremos victoriosos.

Recuerda que aún en las situaciones más traumáticas y desconcertantes de la vida, Dios nuestro Padre, ha estado contigo. Él te ayuda, sostiene, consuela, fortalece y anima en todos los momentos, por difíciles que sean. Él estará siempre de tu lado. Él es tu amparo. No lo olvides.

¡Ten fe! No te desanimes. 

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