, ,

El Vicariato de Darién confirma su fuerza misionera a cien años de su fundación

El Vicariato de Darién confirma su fuerza misionera a cien años de su fundación

Acompañados de fieles de todo el país, darienitas celebraron su identidad misionera y agradecieron un camino compartido que, pese a desafíos y carencias, sigue avanzando con fe.

 

Por Marianne Colmenárez

El Vicariato Apostólico de Darién confirmó con fuerza que su historia está sostenida por la presencia de Dios y por un pueblo que no se rinde. La celebración del centenario se vivió este sábado 29 de noviembre con alegría, color y memoria agradecida.

Delegaciones de sus diez zonas misioneras llegaron a Metetí, con tambores, cantos y vestimentas típicas, expresión de la riqueza cultural de un territorio donde conviven comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. 

 

Fieles de distintas partes del país se hicieron presente. 
Misioneros de Garachiné celebran con orgullo.

 

 

 

 

 

 

 

 

La eucaristía fue presidida por el obispo del Vicariato, monseñor Pedro Hernández Cantarero, acompañado por obispos de la Conferencia Episcopal Panameña y el nuncio apostólico monseñor Dagoberto Campos Salas.

En su homilía, monseñor Hernández reconoció con gratitud  la presencia amorosa de Dios, «que a lo largo de estos cien años, nunca ha dejado de acompañar a su pueblo, incluso en medio de las dificultades y tempestades que hemos vivido”.

“Este vicariato nació pequeño. Fue la semilla sembrada en buena tierra. Comienzos humildes, sostenidos por la fe. En los comienzos no tenía aún la fuerza ni la estructura que hoy conocemos, pero tenía algo más grande”, afirmó al recordar las palabras del papa León XIV en su exhortación apostólica Dilexi te, donde subraya que “lo más grande que tenía son los pobres”.

 

Entrega generosa 

El obispo de Darién destacó que el tejido pastoral del Vicariato se fortaleció gracias a la entrega silenciosa y constante de quienes han servido esta tierra.

“El trabajo pastoral de tantos sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos, y el testimonio silencioso de comunidades que oraban y servían, fueron haciendo de esta iglesia una familia más fuerte, más grande, más viva” afirmó.

Reconoció la labor de quienes han entregado su vida en Darién, sirviendo al vicariato hasta su muerte, y a tantas otras personas que desde la lejanía o cercanía han compartido su fe. 

“Por la fe tratamos de servir a los más desamparados y hoy estamos reunidos para decir que el Señor ha estado grande con nosotros ”, destacó.

 

No ocultó los desafíos que vive el Darién, pero resaltó la convicción que anima a su pueblo.

 

Necesidades presentes

Monseñor Hernández aseguró que las carencias materiales y la pobreza existente, son signos de que la obra es del Señor.

«Como dice nuestra Carta Pastoral, somos un vicariato en salida misionera y por tanto, no podemos estar quietos. Tenemos que saber ir allá donde nadie va, donde nadie se encuentra con las comunidades, donde somos los más abandonados de la sociedad y de los que esperan vivir una experiencia diferente” manifestó.

“Hoy el Señor nos invita a mirar hacia el futuro con esperanza. El centenario no es una meta, sino un hito, un nuevo comienzo” dijo.

 

Gestos de cercanía

Diálogo cercano entre el Nuncio Apostólico y Monseñor Pedro.

El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, envió un mensaje de cercanía espiritual y presentó sus disculpas por no poder asistir a la celebración, ya que se encuentra fuera del país en misión episcopal.

Destacó que el Darién, «es un territorio único en la historia nacional, puerta de entrada de la evangelización, punto de encuentro de culturas y lugar donde generaciones de misioneros han sembrado dignidad, fe y esperanza».

 Subrayó además que celebrar cien años del Vicariato es honrar una historia que ha marcado el rostro humano y espiritual de Panamá, e hizo un llamado a mirar hacia el Darién con responsabilidad, justicia y compromiso.

El nuncio apostólico, monseñor Dagoberto Campos Salas, transmitió el mensaje del Papa León XIV, quien expresó alegría por este centenario y alentó a que la Palabra de Dios, los sacramentos y la atención a los más necesitados sigan llegando a todos.