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Una velada católica que hizo realidad un sueño

Una velada católica que hizo realidad un sueño

Fiesta ofrecida por el Movimiento Tengo Sed permitió a adolescentes vivir con fe y alegría su consagración al Inmaculado Corazón de María.

 

Por Marianne Colmenárez

Las quinceañeras del Movimiento Tengo Sed vivieron un momento inolvidable, una celebración que parecía imposible para sus familias debido a las difíciles realidades que enfrentan. Gracias al apoyo solidario de la comunidad y al cariño de quienes las acompañan, lo que soñaban se hizo realidad el viernes 28 de noviembre en el Hogar San José de las Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta en San Isidro.

“Quisimos organizar un 15 años católico, distinto que sirva de ejemplo para otros, demostramos que sí podemos celebrar siendo testimonio. Se consagraron antes de la fiesta a Jesús, por medio del Inmaculado Corazón de María. Han adquirido un nuevo apoyo en sus vidas”, expresó María Elena de Famanía, coordinadora del movimiento.

 

Durante meses, María Elena, las misioneras y un equipo de colaboradores se esforzaron para conseguir las donaciones que hicieran realidad este sueño.

 

Vestidos elegantes, decoración, un delicioso pastel, anillos, rosas para regalar a la Virgen, arroz con pollo, ensalada, brindis y palabras llenas de cariño de los familiares formaron parte de una tarde que quedará grabada en sus corazones.

Las Misioneras entregaron detalles especiales, luego de la Eucaristía.

El único chico del grupo, Xavier Cruz, sirvió como edecán para todas. “Estoy muy feliz de compartir este día junto a mi abuela y a mi mamá, estoy muy agradecido de ser el único hombre entre este grupo”, afirmó.

Desde hace un año forma parte del movimiento. “Vengo los sábados para formarme, ayudo a cocinar para llevar comida a las personas en situación de calle”. Sin timidez, confesó que disfrutó cada momento de la celebración y recordó que su propio cumpleaños es el 16 de diciembre, por lo que tomó esta fiesta como un anticipo.

Yariela, Yesibeth, Tatiana, Elizabeth, María, Daniela, Daniela Yasiel, Keitlin y Clara lucieron como verdaderas princesas, mientras Xavier destacó con un smoking impecable. Para todas, la tarde fue más que una fiesta, fue una experiencia de fe y dignidad.

 

Se prepararon con libertad y entrega para vivir a plenitud este momento especial.

 

Entre las homenajeadas, Elizabeth Alvarado destacó que este día superó cualquier expectativa. “Hoy recibí una gracia que no esperaba, consagrarme al Corazón de María significa mucho para mí, cumplí 15 años recientemente y este es el mejor regalo que he recibido”.

La misa de acción de gracias y la ceremonia de consagración fueron presididas por el misionero scalabriniano Mario Geremia, quien les recordó en su homilía que Dios permanecerá en sus vidas sin importar la dificultad. “Confíen en el Señor siempre, les perdona, nunca les abandona y les protegerá”.