La Epifanía del Señor celebra la manifestación universal de Cristo, desde los Magos hasta hoy, recorriendo historia, liturgia y tradiciones populares que invitan a ponerse en camino y adorar al Salvador.
Eduardo Soto
La Epifanía del Señor celebra la manifestación de Jesucristo al mundo, primero a los sabios gentiles y luego a toda la humanidad.
El Catecismo explica que “la Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo” (CIC 528). El término “Epifanía” significa precisamente “manifestación”, pues es el día en que Dios nos muestra que vino a nuestro mundo “sin exclusión de nadie”, como enseña el arzobispo de Panamá (Homilía de monseñor Ulloa Mendieta, 2022).
En esta fiesta de Navidad extendida, pues, recordamos cómo el Hijo de Dios se da a conocer a los pueblos por medio de signos sencillos de fe y amor.

Tiene raíces en los primeros siglos de la Iglesia. Originalmente se celebraba en Oriente la aparición de Cristo en los misterios del bautismo en el Jordán (Teofanía). Más tarde, en el Occidente cristiano tomó fuerza la liturgia asociada a la historia evangélica de los Magos (Mateo 2).
El Magisterio nota que, al incluir a los sabios gentiles, “la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas” (San León Magno, Sermones, 23: PL 54, 224B ).
En otras palabras, la llegada de los Reyes Magos simboliza la universalidad del mensaje de salvación.
Desde el siglo IV esta solemnidad fue establecida el 6 de enero; hoy, en muchos lugares (como Panamá), autorizados por la Santa Sede, se traslada al domingo más cercano para facilitar la participación de la comunidad.
Como los Magos, debemos ponernos en camino y reconocer la luz de Dios en cada cultura.
Tradiciones populares
A lo largo de la historia esta solemnidad ha generado ricas expresiones populares. El Directorio de Piedad Popular recuerda que muchas comunidades recuperan el “Anuncio solemne de la Pascua” en este día, conectando la Epifanía con el mensaje pascual (una señal de que Cristo anuncia la salvación para todos –118–).
Entre las prácticas más conocidas están el intercambio de regalos, inspirado en los dones de los Magos (oro, incienso y mirra).
En España y algunos países de América Latina la tradición se concreta en el “Día de Reyes”: los niños reciben obsequios de los Magos y se comparte la típica rosca de reyes.
Una costumbre en algunos países de América Central es esconder una pequeña imagen del Niño Dios en la rosca, y al cortarla, la persona que reciba ese pedazo con el ícono será la responsable de hacer el dulce el próximo año.
El Directorio advierte, sin embargo, que estos regalos deben expresar la alegría de la fe y no el consumismo vacío (Directorio sobre Piedad Popular 118-2).
Otra costumbre venerable en algunas culturas es la bendición de las casas. Al trazar con tiza sobre el dintel las iniciales C+M+B (a veces interpretadas como Christus mansionem benedicat, (“Cristo bendiga esta casa”) y el año que inicia, se invoca sobre el hogar la protección de Cristo por intercesión de los Magos (DPP 118-3).
Actualidad
La Epifanía es un llamado profundo. El papa Francisco, al predicar en la Epifanía de 2021, invita a los fieles a “levantar la vista”, “ponerse en camino” y “ver” la luz de Cristo.
Estas tres actitudes de los Magos —alzar la mirada al cielo, emprender sin miedo el viaje, y adorar al Señor— siguen siendo para nosotros claves de espiritualidad.
El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo, recuerda que los Magos “nos dan una gran lección”: su peregrinar supone dejar de lado seguridades superfluas, confiar en Dios y acogerlo en la vida diaria(2022). Así, la fiesta no es sólo para los niños: como enseña el Arzobispo, la Epifanía “nos da la lección de que [Dios] no tiene exclusividad, vino a nuestro mundo sin exclusión de nadie”.
La Epifanía nos invita a romper barreras culturales y a vivir la fraternidad. Como sugiere el directorio de Piedad Popular, esta fiesta inspira “actitudes de comprensión acogedora y de solidaridad efectiva” hacia quienes vienen de lejos.
