21 jóvenes fueron enviados a llevar el Evangelio a comunidades del Archipiélago de Las Perlas y Chimán.
Karla Díaz
kdiaz@panoramacatolico.com
Con un corazón dispuesto a servir y anunciar la Buena Nueva, 21 seminaristas del Seminario Mayor San José fueron enviados a la Misión de Verano 2026, una experiencia misionera que constituye una parte esencial de la formación sacerdotal, y que consistió en la visita a diversas comunidades del Archipiélago de Las Perlas y del área de Chimán, donde compartieron la Palabra de Dios, la catequesis y el acompañamiento espiritual, como signo vivo de la presencia de la Iglesia entre los más necesitados.
Para Carlos Bárcenas, enviado a Chimán, la experiencia estuvo marcada por el reencuentro y la cercanía con la gente. “Ha sido muy emocionante encontrarme nuevamente con los habitantes del lugar, muchos de los cuales también nos recuerdan a nosotros. Destacó además que, aunque la fiesta patronal del Cristo de Chimán “se ha desvirtuado”, aún se conservan tradiciones que mantienen viva la llama de la fe en estos lugares alejados.

Por su parte, José Benjamín Melgar compartió su vivencia en Isla del Rey y en la isla Pedro González, donde inició la misión en la comunidad de La Guinea. “Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. Hemos visitado casas, conversado con los moradores y compartido momentos que han fortalecido mi crecimiento espiritual”, expresó.
Agregó que también han rezado el santo rosario, han celebrado la Palabra y han acompañado a las personas de la comunidad, conociendo sus costumbres y la belleza propia de sus tierras.
“Me ha marcado ver cómo, aun teniendo poco, las personas ofrecen lo mucho que llevan en el corazón. He aprendido que, sin importar la profesión de fe, todos compartimos un mismo llamado, ser personas según el corazón de Cristo y buscar siempre a Jesús”, puntualizó.
Ricardo Núñez, seminarista de la etapa de Filosofía, realizó su tiempo de misión en la parroquia San Cristóbal de Chepo. “Esta oportunidad ha sido muy provechosa para mí, tanto en lo personal como en mi formación, ya que me permitió conocer de cerca cómo es el trabajo de los sacerdotes y la vida de la comunidad en esta zona”, afirmó.

Se fortalecen en la misión
Monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, destacó que este tiempo de misión ofrece a los seminaristas una oportunidad privilegiada para poner en práctica su formación, discernir con mayor profundidad su vocación y fortalecer su preparación al sacerdocio.
“Es un tiempo para dar testimonio, crecer en la fe y aprender a servir con amor a las comunidades donde un día, quizá, ejercerán su ministerio”, indicó el arzobispo.
Por su parte, el padre Luis Núñez, rector del Seminario Mayor San José, señaló que muchas de estas poblaciones viven una profunda “hambre y sed de Dios”, debido a la falta de una presencia constante de la Iglesia mediante catequistas, diáconos o sacerdotes.
“La misión es una parte vital de su formación. Aquí ponen en práctica lo aprendido y cultivan la cercanía con la gente, siguiendo el ejemplo de San José, patrono de los seminaristas y sacerdotes”, afirmó el P. Núñez.
