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Una Iglesia que celebra su historia y se lanza con decisión hacia la misión

Una Iglesia que celebra su historia y se lanza con decisión hacia la misión

Este Año Jubilar no será un evento lejano ni reservado a grandes celebraciones, se vivirá en cada parroquia, en cada barrio, donde late la vida del pueblo. 

 

Por Marianne Colmenárez

Un siglo después de su creación, la Arquidiócesis de Panamá abre un tiempo extraordinario para seguir mirando hacia adelante en pro de su sagrada misión. Aunque los cien años se cumplieron en 2025, la Iglesia metropolitana decidió vivir en 2026 un Año Jubilar que no va a limitarse a actos conmemorativos, sino que buscará alcanzar la vida cotidiana de las parroquias.

La propuesta es clara, según afirmaciones del arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, “cada comunidad se convertirá en espacio de gracia, encuentro y misión”.

El martes 31 de marzo marcó el inicio visible de este camino con la Misa Crismal en la Basílica Catedral Santa María la Antigua. Desde allí, el arzobispo metropolitano insistió en explicar que el sentido de este tiempo va más allá de la solemnidad.

“Este Año Jubilar no será un evento lejano ni reservado a grandes celebraciones, queremos que se viva en cada parroquia, en cada barrio, donde late la vida del pueblo”. 

Con esa visión, las comunidades están llamadas a ser “puertas vivas de la gracia”, lugares donde las personas puedan reencontrarse con Dios y con los demás.

“No se trata de llenar agendas, sino de transformar vidas. El jubileo será fecundo si toca el corazón de nuestras parroquias y se traduce en una fe más viva y comprometida; el fruto esperado lo veremos en la reconciliación familiar, mayor participación sacramental y crecimiento de la solidaridad”, subrayó el arzobispo.

 

 Por razones pastorales, la celebración del centenario de la Arquidiócesis de Panamá se trasladó a este año, para profundizar el Jubileo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco.

 

Una Iglesia para todos

Se espera que cada parroquia promueva momentos de oración y peregrinaciones a la Catedral Metropolitana.

En esa misma línea, el vicario de pastoral, el padre Efraín De León, resalta el carácter inclusivo de la propuesta. “El Año Jubilar no está pensado solo para algunos, por eso, cada parroquia organizará encuentros en sus comunidades dirigidos a jóvenes, familias, enfermos y agentes pastorales, buscando que nadie quede fuera de este tiempo de gracia”, afirmó. 

Uno de los desafíos de esta celebración será la comunicación. El vicario señaló que “se ha pedido a las parroquias fortalecer sus canales de comunicación y hacer llegar la información de forma clara, sencilla y constante. Los avisos en las misas, las carteleras parroquiales, las redes sociales y los grupos de mensajería serán clave para mantener al pueblo al tanto de las actividades, fechas y formas de participar”.

 

Misión que sale al encuentro

Pero el jubileo no camina solo, se entrelaza con la Misión Nacional Sinodal, que tendrá un momento clave el domingo 12 de abril con el envío misionero durante la 52° Cita Eucarística. 

Desde ese momento, las parroquias iniciarán un proceso sostenido de visita a las familias y encuentros vecinales, que preparan el terreno para una vivencia más profunda y cercana de la fe.

Zuleika Mena, de la Vicaría de Pastoral, describe este impulso como un movimiento que ya comienza a tomar cuerpo en las comunidades. “Quienes formamos parte del equipo Arquidiocesano de Animación Pastoral hemos visto cómo las parroquias están animadas. Los laicos quieren saber qué hacer para vivir esta experiencia. Hay un gozo que se percibe en cada encuentro”, afirmó.

Ese entusiasmo es fruto de un proceso de preparación que ya está en marcha. Equipos parroquiales han sido convocados por zonas pastorales para recibir formación y luego compartirla en sus comunidades. De este modo, se fortalecerá y consolidará el equipo misionero de cada parroquia.

 

“Uno de los grandes desafíos es lograr que toda la arquidiócesis, desde Tortí hasta Chame, se reconozca como una sola comunidad”, expresó Zuleika. 

 

El primer paso será visitar a las familias, tocar sus puertas, anunciarles que vienen encuentros vecinales donde se compartirán temas fundamentales que recorren el amor de Dios, el pecado, la salvación en Jesucristo, la conversión, el don del Espíritu Santo y la vida en comunidad.

 

El jubileo impulsará gestos concretos de solidaridad como la visita a enfermos.

 

El corazón del anuncio

La hermana Rosmery Castañeda, directora del Instituto de Formación de Agentes de Pastoral de la Arquidiócesis de Panamá, señaló que en el corazón de esta misión está el anuncio del kerigma, el mensaje esencial de la fe cristiana.  

“Durante varias semanas, las parroquias desarrollarán encuentros, apoyadas por una guía pastoral sencilla que promueve tres actitudes clave: el encuentro, la escucha y el anuncio”, manifestó la hermana.

Explicó, además, que cada encuentro nos acercará entre los hermanos con respeto; la escucha nos permitirá reconocer la presencia de Dios en cada vida, y el anuncio nos impulsará a compartir la Buena Noticia con alegría.