El papa León XIV protagonizó este 13 de mayo un emotivo momento de oración en la Plaza de San Pedro, al detenerse frente a la lápida que recuerda el atentado sufrido por san Juan Pablo II en 1981.
Por Héctor Muñoz
Antes de iniciar la audiencia general de este miércoles 13 de mayo, el Santo Padre descendió del papamóvil y caminó hasta el lugar exacto donde el pontífice polaco recibió los disparos el 13 de mayo de 1981, durante una audiencia con fieles en el Vaticano. Allí, León XIV permaneció varios minutos en silencio y oración, e incluso se arrodilló ante la placa conmemorativa colocada en la Plaza de San Pedro.
La fecha coincide con la memoria litúrgica de la Nuestra Señora de Fátima, una devoción profundamente ligada a la vida y pontificado de san Juan Pablo II, quien siempre atribuyó a la Virgen su supervivencia tras el atentado.
Durante sus saludos a los peregrinos, León XIV recordó este aniversario y encomendó nuevamente a la humanidad a la protección de María. El Papa hizo un llamado a la paz y pidió oraciones por los pueblos afectados por la guerra y la violencia.
Un atentado que marcó la historia de la Iglesia
El 13 de mayo de 1981, a las 5:19 de la tarde, san Juan Pablo II fue atacado mientras recorría la Plaza de San Pedro en un jeep blanco saludando a los fieles. El agresor fue Mehmet Ali Ağca, un extremista turco que disparó varias veces contra el Papa, dejándolo gravemente herido.
Tras una larga operación quirúrgica, el pontífice logró sobrevivir. Años después, Juan Pablo II afirmó que “una mano disparó y otra mano guió la bala”, atribuyendo su salvación a la intercesión de la Virgen de Fátima. Como signo de gratitud, una de las balas extraídas de su cuerpo fue colocada posteriormente en la corona de la imagen de la Virgen en el santuario de Fátima, en Portugal.
El gesto realizado hoy por León XIV fue interpretado por muchos fieles como un homenaje a la memoria y testimonio de san Juan Pablo II, así como un renovado llamado a la oración por la paz en el mundo.
